Una odisea para todos

Por: María Isabel Pérez

La globalización está provocando un obsesivo afán de identidad, que va a provocar muchos enfrentamientos. Nuestras cabezas se mundializan, pero nuestros corazones se localizan.
José Antonio Marina 

Podemos decir que los últimos acontecimientos en oriente, como los levantamientos de la población en contra de dictadores y regímenes no nos interesan, eso pasa por allá tan lejos que no nos toca. Solo alcanzamos a sentir lástima por esas personas que sufren ese tipo de situaciones y hasta a veces somos indiferentes a las consecuencias o lo que pudiera pasar.

Pero si usted tiene un carro al que debe suministrarle gasolina varias veces por semana, se podrá dar cuenta que algo anda mal en los precios. ¿A que se deberá? Pues es precisamente como resultado de los conflictos internos de países tan distantes como Libia. Pero no nos percatamos de eso, no es parte de nuestras preocupaciones, no sabemos de qué depende que los costos suban o bajen.

Y no se trata de dar una cátedra de economía mundial, porque no soy quien para hacerlo, pero si me gustaría que pensara cómo los procesos mundiales nos tocan tan cerca que se mete en nuestros bolsillos.

Y es que Libia es el país más estable económicamente en el norte de África gracias a sus exportaciones petroleras principalmente hacia Europa, aunque su participación en el mercado mundial no sea tan significativa como otros países.

Ante esto, muchos consideran que lo que se vive es una especulación en los precios, mientras que otros están de acuerdo en que una situación inestable como esta repercute en la toma de decisiones económicas y por lo tanto la alza en los precios es una medida de prevención frente un posible deterioro futuro de la económica mundial o para otros es el miedo de lo que pueda acontecer.

Libia aporta el 3. 5% de la producción mundial de petróleo lo cual le había dado cierta estabilidad y desarrollo con relación a otras naciones africanas. Aun cuando Muamar Gadhafi se hubiera descontrolado en los últimos tiempos, había logrado ser aceptado de nuevo en los círculos occidentales, pero el inconformismo interno y las repercusiones de la revolución en Túnez y Egipto dieron al traste con sus intenciones de perpetrarse en el poder hasta su muerte y luego pasar el poder a su hijo.

Gadhafi ostenta el record de ser el mandatario con mayor tiempo en el poder. 42 Años de mandato luego que diera golpe de estado, lo habían hecho casi indestructible financieramente. El, un hombre poderoso militarmente había logrado que su propio ejército disminuyera hasta hacerlo manejable de tal manera que no pensaran en levantarse contra él como lo hiciera el mismo.

Las incoherencias que declara a diestra y siniestra hacen concluir a más de uno que está loco y que debe irse del poder. Sin embargo su poder compra muchas cosas y lo que vemos actualmente con la intervención de la OTAN en la operación odisea del amanecer (Oddisey Operation Dawn), en su territorio nos hace pensar que una nueva guerra está declarada y aunque no queramos, lo que pasa allá nos afecta en nuestras finanzas.

Si ayer gastaba 20 dólares en comprar gasolina para su auto, seguramente hoy tendrá que adicionar otros dos dólares. Pero somos tan distraídos que no nos preguntamos por qué. El desenlace está por verse, nuevos movimientos de protesta se viven en otros países como Siria, Baherein, Yemen y Jordan. Hay quienes dicen que todo es orquestado por las potencias occidentales, amanecerá y veremos…!


Sálvese Quien Pueda
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