El sentido de mi vida

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«Después de mi llegada a la cárcel empecé a escribir un diario, pues algo me empujaba a escribir. En aquel momento no comprendía el sentido de mi vida. Un día descubrí, encima de un armario, un Nuevo Testamento.

Empecé a leerlo, pero a menudo me detenía; me sentía culpable al ver lo que los hombres habían hecho a Jesús; me sentía tan malo como ellos. Lloré mientras me hacía preguntas sobre el bien y el mal, así como sobre la muerte de Jesús. Luego dejé de leer durante mucho tiempo porque lloraba cada vez que quería continuar leyendo.

Todo esto me hizo reflexionar sobre el sentido de la vida, de la muerte; esto era lo que más me preocupaba. Un día me cambiaron de celda y tuve que vivir en una completa humillación, pues me insultaron sin cesar hasta el punto de decirme que tenía un demonio, pero gracias a Dios sobreviví.

Para soportar todo eso, me puse a copiar el Nuevo Testamento, apropiándome de la paz y el consuelo que Jesús quería darme cada día… Todo lo que había leído en los evangelios pasaba una y otra vez por mi mente, reemplazando así mi pasado.

Empecé a comprender bien las cosas que vivo en Jesucristo, mi profesor invisible. Alabo la Sabiduría eterna porque escondió estas cosas de los sabios e inteligentes y las reveló a los niños (Lucas 10:21). Dios da, y luego ayuda a entender. Desde el principio obedecí el Evangelio, y después él me lo hizo comprender».
P. R., ex recluso

Editor

Rafael Navarro, es Comunicador Social- Periodista de origen colombiano, ha trabajado por más de 30 años en medios de comunicación en español, tanto en Colombia como en Estados Unidos, en la actualidad es editor del periódico El Nuevo Georgia.

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