¿Ley Divina o ley del pueblo?

La ley divina permanece inmutable, por el hecho de que Dios no cambia. No matarás. No cometerás adulterio. No hurtarás. No codiciarás. (Éxodo 20:1-17). Ella dice lo que Dios espera del hombre. En realidad, esta ley Divina demostró que el hombre es incapaz de cumplir la voluntad de Dios.

Durante mucho tiempo la moral inspirada en esta ley sirvió de base para la legislación de los países llamados cristianos. Pero hoy es rechazada porque se dice que está pasada de moda. Los gobiernos legislan bajo la presión de una opinión pública cada vez más exigente.

La pretensión del hombre de decidir por sí mismo lo que está bien o mal ya condujo a la trivialización, y a veces a la legalización de prácticas como el divorcio, el aborto, la droga, etc., lo cual conlleva un gran sufrimiento para las personas, las familias y la sociedad.

¿Cómo vivir en esta sociedad decadente? Lo primero que se debe hacer es recibir la gracia de Dios que trae salvación.

Ella responde al estado de todo hombre pecador dándole el perdón de sus pecados y una vida nueva por medio de Jesús.

Los que la han recibido deben, pues, dejarse enseñar por esta misma gracia para vivir sobriamente (en la vida personal), de forma justa (en sus contactos con los otros), y piadosamente (ante Dios). La Biblia nos revela su pensamiento respecto a todo, y nosotros tenemos un modelo a imitar, Jesucristo, el hombre perfecto.


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Como sanar heridas del pasado

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Todos, todos hemos sido heridos. Ya sea que nos engañaron, nos ofendieron o maltrataron, puede haber sido en el pasado o recientemente. Es algo totalmente inevitable.

Es a través de estas experiencias que comenzamos a construir creencias. Creencias sobre Dios, sobre nosotros mismos y sobre el mundo que nos rodea. Las creencias son las que nos llevan a desarrollar comportamientos o patrones de vida.

Cuando no logramos sanar estas experiencias, nos pueden marcar negativamente produciendo en nosotros conductas destructivas.

“Jesús volvió a hablarle a la gente:
—Yo soy la luz que alumbra a todos los que viven en este mundo.
Síganme y no caminarán en la oscuridad, pues tendrán la luz que les da vida”.
Juan 8:12

Cuando hablo de sanar es cuando estas experiencias y creencias son confrontadas con lo que dice Dios de ellas. Es aquí cuando la sanación comienza a realizarse y descubrimos la verdad, la cual es la que nos libera.
Por lo tanto, es necesario conocer la verdad y confrontarla con estas creencias para que puedas tener una vida plena, sabiendo que:
Para que Satanás controle tu vida, lo que necesita es controlar tus pensamientos.

DETALLES

QUE: Taller de Sanación:
CUANDO: Todos los martes de marzo y abril
HORARIO: 6:30 pm – 8:30 pm
DONDE: RENACER-4550 Satellite Blvd. Suite 1270-Duluth, GA 30096
Informes: 678.469.9550, www.renaceratlanta.org


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Buscando respuesta

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Por: Patty Francisco.

Juan 4. 10 “Jesús le respondió: —Tú no sabes lo que Dios quiere darte, y tampoco sabes quién soy yo. Si lo supieras, tú me pedirías agua, y yo te daría el agua que da vida”

¡Bendiciones amados! Muchos oramos y clamamos a Dios por respuestas. ¿Has considerado ésta escritura? En el contexto, Jesús se refiere a sí mismo como la respuesta que esta mujer necesitaba: Agua viviente y eterna, siempre refrescante. ¡Sí! Él es la respuesta para nuestras vidas. Y también dentro de Él, en sus planes para con nosotros, en las direcciones en las que escoja dirigir nuestras vidas.

Las preguntas son… ¿Reconocemos esas respuestas? ¿Has pensado en las personas quienes han cruzado tu caminar que pudieran haber tenido con ellos la sabiduría del cielo la cual hubiera sido tu respuesta, pero tus prejuicios de tal persona no te permitieron reconocerlo?

Quizás pensaste que esa persona no era lo suficientemente inteligente para tener ese conocimiento y los rechazas. Quizás oyes a la persona pero, si lo que comparte no concuerda con tu razonamiento lo rechazas. Tus prejuicios, tu sabiduría, tu propia prudencia te roba la respuesta y piensas que Dios no te quiere responder o que “no es la voluntad de Dios”.

Toma un momento para pensar en la vez que llegó a tu corazón una idea, pero parecía ilógica e imposible. Empastes a razonar y a consultar con todos quienes creías estarían de tu lado y luego te negaste aceptar la idea que llego a tu corazón.

Amado, oremos que los ojos de nuestro entendimiento sean abiertos para reconocer las respuestas no importando el medio por cual lleguen. Recibamos la Gracia para no ser sabios en nuestra propia prudencia y confiemos en Él. Puede ser que en lo que precisamente rechazas está tú respuesta. Recibamos la Gracia para sacar a Dios de la casilla, pues Él no tiene límites.


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La razón del más fuerte

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«La razón del más fuerte siempre es la mejor», escribió La Fontaine en su fábula «El lobo y el cordero». Podemos constatar que tenía mucha razón, y nuestro siglo no escapa a esta regla.

Sin hablar del terrorismo que quiere que sus ideas triunfen mediante la violencia, nuestro mundo está totalmente gobernado por la fuerza. Los más fuertes o los más numerosos imponen sus leyes. En la sociedad actual, débiles y vencidos a menudo son oprimidos.

¡Qué contraste con Jesucristo! Cuando estaba en la tierra sólo manifestó dulzura y humildad; no impuso sus enseñanzas. Tenía un poder infinito, sin embargo sólo lo empleó para aliviar y sanar a todos los que venían a él. Incluso cuando fueron a buscarlo con espadas y palos, no mostró resistencia; aceptó ser crucificado para salvar a los que estaban perdidos.

La Biblia declara: “Fue crucificado en debilidad (2ª Corintios 13:4). Pero Dios le resucitó de los muertos y le ha dado gloria para que vuestra fe y esperanza sean en Dios” (1ª Pedro 1:21). A la aparente razón del más fuerte, él respondió mediante la razón del amor.

Aún hoy Dios no impone nada al hombre, sino que en su bondad le insta a que se arrepienta y reciba el perdón de sus pecados, porque Jesucristo murió para expiarlos. No hay mayor pecado ante Dios que despreciar la humildad y el amor de su Hijo.


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El gran trono blanco

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Apocalipsis 20:15; 21:27.

Cuál es ese gran trono blanco del que habla el Apocalipsis? Es el tribunal de Dios para el juicio final. Allí comparecerán todos los que no aceptaron la gracia de Dios. No faltará ni uno, grande o pequeño. Los que hayan blasfemado contra Dios y negado su existencia estarán allí, en posición de acusados. Estarán allí tanto los grandes, esas personas que hicieron temblar al mundo y recibieron homenajes de multitudes, como pequeños, si rechazaron el Evangelio.

Los grandes son mencionados en primer lugar. Muy a menudo la justicia humana es indulgente o impotente contra ellos. Pero la justicia de Dios juzgará a todos los hombres sin parcialidad y no aceptará ninguna excusa por el mal cometido.

Se abrirán unos libros, pero no libros humanos, sino el registro divino imborrable de todos los actos cometidos por los hombres.
Fácilmente nos imaginamos que nuestras faltas desaparecerán con el tiempo. ¡Desengañémonos, pues ese día todo saldrá a la luz! ¡Nadie podrá protestar por los hechos imputados! No será necesario que un fiscal apoye la acusación.

El juicio será inapelable. Cada uno estará ante la realidad de lo que haya hecho. Los que rechazaron a Jesús, el Salvador, se encontrarán ante él como Juez. Ahora aún es tiempo de creer, y decir: «Señor Jesús, tal como soy, sin nada en mí, voy a ti».

El Señor Jesús dijo: El que oye mi Palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación (Juan 5:24).

¿Hay una forma de escapar?

La Biblia es muy clara: ante el tribunal de Dios todo hombre será juzgado según lo que haya hecho en su vida. ¿Hay alguna forma de escapar a la condenación? Sí, recibir hoy a Jesucristo como Salvador; de este modo su nombre estará inscrito en el Libro de la vida.

Por el contrario, cuando se celebre el juicio final, será demasiado tarde. El Libro de la vida será abierto, y se constatará que los que son juzgados no se hallan inscritos en él.
La justicia de Dios se rodea de todas las garantías, pues la condenación será pronunciada sobre dos testimonios inapelables:

Por una parte, la presencia de obras malas, es decir, todas las acciones de los hombres registradas en los libros.
Por otra parte, la ausencia del nombre del culpable en el Libro de la vida.

Para estar un día en el cielo es imprescindible estar inscrito en el Libro de la vida. Si no… ¡Cuán terrible es pensar en ser juzgado según sus obras! Incluso nuestras mejores acciones tienen alguna mancha a los ojos de Dios, quien lee en nuestros corazones.

A nuestros actos muchas veces les agregamos sentimientos poco nobles, por ejemplo el deseo de aparentar, el orgullo.

Por lo tanto, no dudemos en ir a Dios para obtener su perdón. Él dio a Jesús, “su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna El que en él cree, no es condenado (Juan 3:16- 18).


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Una declaración de fe

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Por: Paty Francisco

¡Bendiciones Amados!
Declaro y decreto sobre ti, tu familia, tu círculo de influencia, sobre todos con quien tienes contacto que… ¡2015 es el mejor año de tu vida! Es tú año de gracia y favor, gran gozo, risa la cual es medicina a tu cuerpo jamás permitiendo que la enfermedad encuentre lugar en tu alma ni en tú cuerpo.

En 2015 tus relaciones interpersonales y los asuntos en tu corazón serán restauradas. Matrimonios serán sanados y el amor y romance abunda en ellos. Familias entran en reposo lejos de contiendas, envidia y toda obra maligna. Este es tu año de la manifestación de la bondad de Dios en abundancia. Es tu año de conocimiento y revelación profunda de nuestro amoroso Padre, el regalo más grande Jesús y nuestro maravilloso Espíritu Santo.

Esté año 2015 caminarás en promesa y provisión manifestada. Por fin la verdad que Jehovah es tu pastor y nada te faltara se arraiga en tu corazón y crees. Este es tu año de aventuras divertidas con Jesús en tu vida cotidiana, fuera de la casilla de la religión, moviéndote en el mundo sobrenatural del Espíritu Santo.

Si Jesús aún no es tu Salvador, yo creo que este año lo será. Amado creación de Dios ¡Serás nuevo en El, en un año nuevo! Es el año en el cual lo que buscabas para llenar el vacío, ya no te apetecerá porque ya no saciará tu corazón. Le abrirás la puerta a Jesús para que entre a vivir en ti, saciando y llenando tú corazón más allá de tu imaginación. En éste año entras en relación íntima con Él.


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Hogares felices

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En el huerto de Edén Dios constató que la soledad de Adán no era buena; por ello le hizo una ayuda idónea” (Génesis 2:18). ¡Qué contento debía estar Adán! Eva era hueso de sus huesos y carne de su carne. Dios es la fuente y el creador de la felicidad de la pareja y de la familia. Pero, esta primera pareja no respondió a tanta bondad de su Creador.

Analicemos con sinceridad la calidad de nuestras relaciones y el estado de tantos hogares. ¡Son un desastre! Pero ese no es el objetivo de Dios. Él nos abre otro camino basado en el don de su Hijo muerto en la cruz. En ese camino el que nos guía es Cristo, quien dio su vida por nuestros pecados. Es el camino de la gracia, de la reconciliación, de la paz que anula todo sentimiento de hostilidad y rivalidad.

En ese contexto la vida cristiana se vuelve fuente de felicidad. El amor divino, derramado en nuestros corazones regenerados, nunca exige, sino que da. Hacer el bien, hacer feliz a la persona que amamos nos da alegría.

Por haber olvidado esos principios divinos, nuestra sociedad está llena de infidelidades, separaciones, divorcios. Para reparar esos desastres, aún hoy tenemos la guía infalible que nos ayudará a construir o reconstruir nuestro hogar sobre bases sanas. Es la Palabra de Dios.

¿Queremos vivir una vida feliz, en una atmósfera acogedora y sana? Entonces dejémonos guiar por las enseñanzas de la Biblia. Jesús dijo: “Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor… Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido” (Juan 15:10-11).


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Las bendiciones del agradecimiento

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Por: Estela Figueroa

Recientemente celebramos el Día de Acción de Gracias. Personalmente considero que el ser agradecido es una de las virtudes más hermosas. El agradecimiento abre y cierra puertas de oportunidades. Con una actitud de agradecimiento podemos resistir los momentos difíciles de nuestra vida trayendo a memoria las victorias que hemos gozado en el pasado.

“Mi gratitud es tan grande que ella me sostiene en momentos de incertidumbre”

Hay una historia en la Biblia que es un claro ejemplo de ser agradecido y las ventajas que nos brinda. La historia se encuentra en Lc.17:11-19. Jesús se dirigía a Jerusalén, y debía pasar entre Samaria y Galilea. La costumbre para los judíos era dar la vuelta a Samaria y así evitar mezclarse con los samaritanos, pues ambos pueblos no se llevaban bien. A Jesús no le detenía ningún prejuicio racial o social, por tanto, El en lugar de dar la vuelta, entró directamente en ella.

Jesús no se concentró en habitar en lugares seguros y amistosos

Aun así había 10 leprosos que sabían de la fama de Jesús de sanar enfermos, de sacar demonios y de resucitar a los muertos. Nada les impidió pedirle ayuda, y “alzaron la voz diciendo: ¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros!”

¿Qué les indicaba a ellos que Jesús, siendo judío, los iba a sanar? Pienso que cuando uno está en una situación extrema, trata de todo. Y es que la debilidad del hombre se convierte en oportunidad de Dios para actuar. (Mr.5:25)

Ellos alzaron la voz y gritaron. ¿Estás tú en una situación en que necesitas alzar la voz? ¿Decir algo? ¡No mires tus limitaciones! ”. Ellos sabían que a través de la misericordia de Jesús, podían sanar. Y tú no tienes las limitaciones que ellos tenían.

El poder de sanación se activa a través de la misericordia divina.
(Sal.103:17; 108:4)

Cuando Jesús los vio, les dijo: “Vayan, y muéstrense a los sacerdotes”. “Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados”. ¿Es tu fe en Dios tan poderosa que actúas en lo que El dice aunque no veas evidencias de que eso va a trabajar a tu favor? Estos leprosos si lo hicieron y recibieron lo que tanto anhelaban. Su obediencia les trajo sanidad.

¡Ellos respondieron en fe y Jesús los sanó en el camino!

Jesús sanó a 10, pero solo uno regresó y le dio gracias. ¿Cuántas veces nos olvidamos de glorificar a Dios por haber recibido un favor o milagro de Su parte? Dios no nos exige que le demos las gracias, pero El se complace cuando lo hacemos.

Este hombre “volvió, glorificando a Dios a gran voz, y se postró rostro en tierra a sus pies,…”. Esto es una señal de respeto y veneración. Con nuestro gesto le damos culto a Dios y mostramos agradecimiento.

Jesús les dice: “¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están? ¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero?” Aquí claramente Jesús denuncia la ingratitud de los nueve restantes. La ingratitud es un sentimiento creciente en nuestros días. Pensamos que merecemos el favor de Dios en todo lo que pedimos. Hasta llegamos a pensar que Dios está en la obligación de resolvernos todos nuestros problemas y evitar complicaciones en nuestro camino.

Jesús nos enseña que él se agrada al corresponder nosotros con gratitud.

Jesús le dice: “Levántate, vete, tu fe te ha salvado”. Regularmente el que no agradece y no le da gloria a Dios, tiende a recaer. ¿Por qué? Porque su fe es de corta duración. Una vez se ve sanado, tiende a volver a lo de antes, pues no se detiene a reflexionar lo que le pasó ni continua con su relación íntima con Dios. Quizás le da las gracias a Dios pero efímeramente y se olvida rápidamente de su antigua condición. Eso fue lo que pasó con los nueve leprosos. Su egoísmo aun los tenía presos.
Las bendiciones y beneficios son muchos cuando volvemos y le damos la gloria a Dios. ¿Cómo?
Creo que la mejor forma es ayudando al que padece lo mismo que tu pasaste.

“Bienaventurado el que piensa en el pobre; en el día malo lo librará Jehová” (Sal.41:1)

Jesús te dice:
“¿Dónde están mis testigos? ¿A dónde se han ido? ¿Por qué no hablan del milagro que cambió su vida? ¿Por qué no gritan su salvación? Que yo soy real. Que aún hago milagros. ¡Que estoy vivo!
El servicio te libra eternamente de ese enemigo. Ayuda al prójimo que aún está preso. Tú tienes la experiencia de sentir su dolor, su desesperación. Muéstrale tus llagas y camina con esa persona!

¿Has visto al Señor? (Jn.20:18) Entonces, ve y da las buenas nuevas de que Cristo vive. Da testimonio de lo que Él ha hecho en tu vida. Inspira a los demás. No te quedes callada(o).

“Primero predije tu rescate,
y después te salvé y lo proclamé ante el mundo.
Ningún dios extranjero jamás lo ha hecho.
Tú, Israel, eres testigo de que yo soy el único Dios
—dice el SEÑOR—“. Is.43:12 (NTV)
¡Regresa y alábalo!


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El escándalo de la cruz

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En Roma se encontró un grafiti del segundo siglo pintado en la pared de una casa. Los especialistas piensan que esa casa era una escuela en honor a los pajes imperiales. Éste es el primer dibujo que poseamos sobre la crucifixión, y es una caricatura de Jesús en la cruz.

A la izquierda aparece otro personaje y abajo se hallan trazadas de forma irregular las siguientes palabras: «Alexamenos adora a su Dios», elocuente testimonio de las burlas e incomprensión que sufrieron los primeros cristianos.

¿Es realmente razonable, para recibir la vida, poner la esperanza en un hombre muerto en una cruz? ¿Reconocerlo como el Mesías prometido por Dios? ¿Por qué fue necesaria una muerte tan horrible para salvar a los hombres? Quizás éstas sean unas de nuestras preguntas secretas. Pero, ¿qué dice la Biblia, la Palabra de Dios?

En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados” (1ª Juan 4:10). La muerte de Jesucristo en la cruz, que sobrepasa todos los pensamientos humanos, es un escándalo para muchos.

Pero el creyente acepta con respeto este hecho insondable: Cristo, el Hijo de Dios, murió por nuestros pecados (1ª Corintios 15:3). Llevó el juicio en lugar de los que creen en Él. “También Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos” (1ª Pedro 3:18). La cruz de Cristo, escándalo para la razón humana, es la expresión suprema del amor de Dios por el hombre.


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¿Está estancado tu corazón?

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Por: Patty Francisco

La vida tiene muchísimas transiciones, pero igual, algunas veces las transiciones en vez de fluir nos pueden hacer quedar estancados en un lugar. Años pasan, etapas y estaciones de la vida pasan, pero tu corazón se queda estancado en el ayer, en el “deberías…” “pudieras…” “¿Por qué no paso?”

En lo particular he experimentado ambos, el fluir de nivel a nivel en mi corazón…Tenía un corazón lleno de dolor, inseguridades, rechazo de mi misma y de parte de otros, abandono emocional y muchísimo más. ¿Qué me libero? EL AMOR, LA VERDAD, LA GRACIA, Y LA JUSTICIA EN CRISTO JESÚS me libró!

Aunque he sido cristiana por muchísimos años– 20 en un caminar verdadero–por 14 de esos años no conocí a mi Padre Celestial. Solo veía a un Dios duro, exigente, con una lupa viendo que yo hacía mal para castigarme. Conocía un Dios al cual le gustaban las fórmulas para obtener una bendición o un milagro (y a ver si lo merecía).

Yo pensaba que yo verdaderamente conocía a Dios, pero estaba muy equivocada. No era su verdadera identidad. Eso era religión. Y en medio de todo, siendo cristiana, era una mujer llena de enojo que cortaba a la gente con mis palabras. Estaba adicta a la afirmación y aprobación de la gente y especialmente a aquellas personas en autoridad. Y mucho más…

Pero un buen día, Jesús me reveló su amor, su verdad y su gracia. Yo no podía cambiarme a mí misma.
Ni los tantos consejeros, ni las formulas, ni los “pasos para obtener mi bendición” pudieron cambiarme.

Solo Jesús, La Verdad pudo lograrlo. Salí del estancamiento y entré al fluir de los ríos vivientes de sanidad y florecer en mi verdadera identidad al igual que la de Él.


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