La guerra de los números

Jorge RamosNunca en casi tres décadas habíamos estado tan cerca de legalizar a la mayoría de los indocumentados que viven en Estados Unidos y que, según los últimos cálculos, rondan por los 11 millones. Y sabemos que nos estamos acercando por la cantidad de ataques que están recibiendo los inmigrantes.

El ataque más reciente es de los que creen que legalizar a los indocumentados va a costar mucho dinero. Muchísimo. Un estudio de la Fundación Heritage (http://herit.ag/YpRLxi) concluyó que a lo largo de toda su vida esos inmigrantes le costarían 6.3 billones de dólares (trillions, en inglés) al gobierno de Estados Unidos por servicios sociales, médicos, educativos y muchos otros.

Pero ese estudio tiene dos problemas. Uno, no calcula todos los trabajos que los inmigrantes legales crearían –hasta 900 mil al año, de acuerdo con un estudio del profesor Raúl Hinojosa de UCLA para el Instituto William C. Velazquez. Además, los trabajadores legales suelen gastar más y ahorrar más, invierten más y no temen, como los indocumentados, el iniciar nuevas empresas. Ya no tienen que esconderse. El profesor Hinojosa calculó también que, cada año, esos inmigrantes legalizados contribuirían hasta 5,400 millones de dólares en nuevos impuestos. Es decir, los ex indocumentados serían un negociazo para Estados Unidos.

El otro problema con el estudio de la Fundación Heritage es quién lo hizo. Uno de sus autores, Jason Richwine, tuvo que renunciar a la Fundación luego que se conociera que en su tesis de doctorado para Harvard en el 2009 escribió que “en promedio, el coeficiente intelectual de los inmigrantes en Estados Unidos es substancialmente menor que el de la población blanca y así se mantendrá por varias generaciones (…) y nadie sabe si los hispanos alguna vez tendrán la capacidad mental de los blancos.” Richwine parece estar cargado de prejuicios.

Si tú crees, de entrada, que los hispanos no pueden ser tan listos, tan capaces y tan educados como el resto de la población, entonces tus conclusiones nunca podrán ser objetivas y creíbles. Además, comparar a los hispanos con los blancos es un gravísimo error ya que los latinos no son una raza. Hay, desde luego, muchos latinos blancos.

El estudio de la Fundación Heritage quedó opacado por la controversia que generó uno de sus autores. Pero aún así queda abierta la pregunta: ¿los inmigrantes indocumentados contribuyen más de lo que toman de la sociedad? La respuesta es un categórico sí.

Un ejemplo. Tomemos el caso del sistema de salud de Estados Unidos. La escuela de medicina de la universidad de Harvard quería saber si los inmigrantes habían sido una carga para el programa de Medicare, que ayuda a los mayores de edad. La frecuente acusación de los más conservadores es que los inmigrantes abusan de los programas sociales que ofrece el gobierno.

Bueno, la conclusión fue exactamente la opuesta. Del 2002 al 2009 los inmigrantes le generaron al Medicare una ganancia de 115,000 millones de dólares. En cambio, los nacidos en Estados Unidos le ocasionaron una pérdida al gobierno durante el mismo período de 28,000 millones de dólares.

Esta es la guerra de los números. Por cada estudio, como el de la Fundación Heritage, que acusa a los inmigrantes de ser una carga para la economía de este país, hay otro que sale argumentando exactamente lo opuesto. ¿A quién le creemos?

Dejemos los números a un lado y déjenme contarles lo que yo he visto en mis 30 años en Estados Unidos. Los indocumentados que yo conozco han venido a este país a trabajar, no a robar ni a abusar de los programas gubernamentales. No son criminales ni terroristas. Muchos de ellos tienen dos y hasta tres trabajos.

Quieren que sus hijos estén mejor educados que ellos y hacen cualquier esfuerzo por sacarlos adelante.

Pagan impuestos –cada vez que compran algo y lo que les retienen en sus empleos sin ningún beneficio. Pero si estuvieran legales pagarían aún más impuestos ya que no tendrían que esconderse ni hacer todas sus transacciones en efectivo. Tan pronto como puedan salir de las sombras, esos indocumentados van a ser los primeros en abrir cuentas de banco, en crear pequeñas empresas, en regularizar su situación fiscal y en comprar casa y coche. Además, enviarán más dinero a sus países de origen. Es decir, todos ganan.

Los indocumentados no le quitan el trabajo a nadie. El Immigration Policy Center concluyó en un estudio que “los inmigrantes no son los causa del desempleo en Estados Unidos”. De hecho, crean empleos y no suelen competir por los mismos puestos de trabajo que los nacidos en este país.

Que no le digan, que no le cuenten. La maravillosa diversidad y fuerza de Estados Unidos se basa en que fue creada por inmigrantes. Este es un país que está unido, no por raza, religión o idioma, sino por la idea de que todos somos iguales, vengamos de donde vengamos. Este experimento social ha dado extraordinarios resultados: hay muy pocos países en el mundo con una democracia multirracial, multiétnica y multicultural como la de Estados Unidos.

No podemos, no debemos, cambiar lo que ha funcionado tan bien por más de dos siglos. Más allá de los números, hay que darle la bienvenida a los que vienen detrás de nosotros. Es exactamente lo mismo que hicieron los que llegaron antes que nosotros.


Sálvese Quien Pueda

Los recién casados quieren casa propia pero normalmente no están listos

Eduardo SilvaTener casa propia es lo mejor que uno puede hacer por la familia, sin embargo, una y otra vez vemos cómo la gente pierde sus casas por no haber estado preparados para tomar el compromiso de comprar y sostener una casa.

Los recién casados normalmente son presionados por sus propios padres y amigos para que compren una casa, en lugar de “tirar” el dinero a la basura rentando una casa o apartamento; pero en realidad, rentar una casa o departamento es la mejor opción hasta que estén completamente preparados para lanzarse al compromiso de comprar una casa.

El consejo que voy a compartir a continuación lo aprendí directamente del experto en finanzas Dave Ramsey que aunque drástico, resulta ser el mejor consejo que cualquier persona que quiera comprar casa puede recibir.

Comencemos diciendo que por lo general todo mundo te va a poner las cosas de tal manera que puedas comprar una casa de forma rápida y hasta cierto punto fácil, pero MOMENTO, detengámonos y analicemos lo siguiente.

Dave Ramsey recomienda que cumplas con los siguientes puntos para que NUNCA te veas en la situación de PERDER TU CASA:

  • Evita al máximo las deudas de todo tipo: tarjetas de crédito, préstamos para la escuela, etc. (Lee el artículo “La mejor forma de crear tu historia de crédito SIN ENDEUDARTE” en: www.elnuevogeorgia.com/?p=5431 )
  • Si ya tienes deudas, sal de todas tus deudas hasta que hayas pagado el último centavo.
  • Ahorra para un fondo emergencias que cubra de 3 a 6 meses de tus gastos actuales. Esto te permitirá seguir pagando la casa si te enfermas o pierdes tu trabajo.
  • Enfócate en buscar un préstamo hipotecario a pagarse en 15 años, en lugar de 30 años. Ahorrarás una enorme cantidad en intereses.
  • Ahorra el 20% para el pago inicial o down payment. Esto te evitará pagar cargos por seguro del préstamo, tu pago mensual será menor y te ayudará a salir más rápido de la deuda.
  • Asegúrate que el pago mensual de la hipoteca o mortgage no sea mayor del 25% de tu ingreso familiar. Es decir, si ganan $4,000 por mes, tu pago mensual de la casa debe ser de $1,000 o menos.
  • Es muy importante que tu primera casa sea una casa que en verdad puedas pagar, y no que sea la casa de tus sueños, ya que por lo general esa casa se puede convertir en tu peor pesadilla cuando no la puedes pagar.
  • Pide que tus pagos sean cada dos semanas (bi-weekly) en lugar de mensuales, ya que de esta forma el pago promedio mensual es casi el mismo, pero de esta forma haces más pagos cada año, lo que te ahorrará dinero en intereses, y saldrás más rápido de la deuda.

Estoy de acuerdo que para cumplir con estos requisitos pareciera imposible, y que de esta forma nunca podrás comprar tu casa pronto, sin embargo, el ser dueño de una casa es similar a correr un maratón, y por lo tanto, debes prepararte para el maratón y no para una carrera de 100 metros. Esto claro, si no quieres perder tu casa en los primeros 5 años de haberla comprado.

Deseándote éxito en la vida,
Eduardo Silva
www.EduardoSilva.biz


Sálvese Quien Pueda

¡El mejor momento para comenzar a ahorrar para el retiro es AHORA MISMO!

Eduardo SilvaEn la edición pasada, escribí sobre algunas recomendaciones para los jóvenes de 18 años que planean independizarse de sus padres y emprender su propio camino. La verdad es que el panorama que les mostré no era muy alentador económicamente hablando debido a las circunstancias normales de esa edad (Puedes ver ese artículo AQUI)

En esta ocasión quiero presentar varios escenarios en donde podemos ver la ENORME DIFERENCIA que hay cuando se comienza a ahorrar para el retiro desde la juventud.

Para hacer más fácil el ejemplo, voy a poner como base un monto de $1,000,000 como la meta a alcanzar cuando la persona llegue a la edad de retiro. Además voy a considerar una inversión de FONDOS MUTUOS con un rendimiento del 12% anual, y con una calculadora financiera vamos a calcular cuánto dinero se debe ahorrar cada mes dependiendo de la edad de la persona.

Escenario # 1

Supongamos que la persona comienza a ahorrar desde los 18 años de edad hasta retirarse a la edad de 65 años. Eso significa que durante 47 años necesita ahorrar $36.67 cada mes para lograr ahorrar aproximadamente $1,000,000 a la edad de retiro. Nada mal ¿cierto?

Escenario # 2

Ahora supongamos que la persona comienza a ahorrar a los 25 años de edad. Eso significa que durante 40 años va a estar ahorrando $85 cada mes para lograr ahorrar $1,000,000. En este caso podemos ver que la persona comenzó a ahorrar 7 años más tarde, y ahora requiere más del doble de dinero mensual para lograr ahorrar la misma cantidad.

Escenario # 3

Si la persona comienza a ahorrar a los 35 años de edad. Eso significa que durante 30 años va a tener que ahorrar $286.13 cada mes. Es claro que ahora resulta más difícil poder ahorrar $286 cada mes para lograr el mismo resultado.

Escenario # 4

Si la persona comienza a ahorrar hasta los 45 años de edad. Eso significa que durante 20 años va a tener que ahorrar $1,010.86 cada mes. Ahora resulta casi imposible poder ahorrar $1,010 cada mes ya que a la edad de 45 años muchas personas todavía siguen teniendo pagos de la casa (mortgage) y en muchos casos pagos de carros. Sin embargo, si esa misma persona hubiera comenzado a ahorrar desde los 18 años de edad, sólo necesitaría seguir ahorrando los mismos $36.67 por mes que mencionamos al principio. Gran diferencia ¿cierto?

Como hemos visto, entre más temprano en la vida se comience a ahorrar para el retiro mejor, ya que si lo vemos realistamente, el tiempo va a pasar de todas formas, y un día vamos a ponernos viejos, pero la diferencia va a ser si llegamos a viejos con dinero o sin dinero para el retiro.

Sin importar que edad tengas es vital que comiences a ahorrar AHORA MISMO independientemente de la cantidad mensual que puedas ahorrar. Quizás no logres ahorrar el millón de dólares, pero lo que logres ahorrar es mucho mejor que no ahorrar nada.

Puedes aprender de forma sencilla cómo ahorrar para el retiro con los cursos de Paz Financiera en www.AndresGutierrez.com o en Inglés con Financial Peace University en www.DaveRamsey.com en donde además hay cursos específicos para adolescentes y niños.

Deseándote éxito en la vida,
Eduardo Silva
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Lecciones de la China y de la India

Jorge RamosMientras en Estados Unidos sus políticos se pelean y se tratan de poner de acuerdo –desde el presupuesto, Libia e inmigración- en China y en la India no paran de crecer y ver hacia adelante. Y cuando nos demos cuenta, será ya muy tarde y nos habrán rebasado irremediablemente.

En los últimos dos meses estuve viajando por China y la India y no dejo de maravillarme por la vitalidad, energía y clara dirección que muestran esos dos países en su crecimiento económico. Más aún cuando comparas los avances chinos e indios con la recesión europea y la indecisión estadounidense.

Lo primero que me llamó la atención tras aterrizar en Shanghai fueron sus carreteras. Desde el modernísimo y eficiente aeropuerto –donde puedes calificar con una carita feliz o una enojada al agente migratorio que te atiende- hasta el centro de la ciudad, lo recorrí en carreteras construidas en segundos pisos. Pero eso no fue la excepción.

A donde voltees a ver parece haber edificios levantándose. Literalmente, el cielo es el límite para los chinos.

Sorprende que nunca paran de trabajar –hay hasta tres turnos seguidos en la construcción de obras públicas y rascacielos- y es obvio que invierten gigantescas cantidades de dinero en este tipo de obras.

El capitalismo de estado de los chinos -con un solo partido político, control absoluto del ejército y la policía, y claras restricciones a la libertad de prensa- ha generado una economía extraordinariamente dinámica donde no se vale cuestionar la dirección que lleva el país. Shanghai ya no es tan distinto a Hong Kong, que apenas dejó de ser británico en 1997 y sigue siendo un impresionante puerto e impulsor financiero para el resto de Asia.

Algo que los chinos han entendido muy bien es que, en una nación con 1,360 millones de personas, es preciso tener un sistema que emplee y de un razonable estándar de vida a la mayoría. Sus salarios y derechos son mínimos, comparados con los países más desarrollados, pero al final de cuentas China crece. Y mucho.

Me llevé al viaje el libro Oriente de Pablo Neruda -¡genial!- y sus descripciones de la endrogada y sexualizada Shanghai de 1928 contrastan con la ciudad limpia y próspera de hoy en día. “Lo importante era ver qué pasaba en Shanghai por la noche”, escribió el poeta chileno, que en ese momento era cónsul (muy) pobre de su país. “Las ciudades de mala reputación atraen como mujeres venenosas. Shanghai abría su boca nocturna para nosotros, provincianos del mundo, pasajeros de tercera clase con poco dinero…”

La China que me encontré hoy en Shanghai y Hong Kong hablan de un país que hace mucho decidió que para sobrevivir y dominar había que crecer económicamente, emplear a su población y no cuestionar casi nunca esa dirección.

La India, en cambio, es la democracia más grande del mundo y se nota. Cuando llegas a la India tienes esa abrumadora sensación de que has llegado al lugar más diverso, intenso y misterioso del planeta. No hay nada como perderse en los olores y colores de una anónima multitud mientras buscas el sagrado río Ganges en Varanasi. Nada impresiona tanto como un par de vacas que vi comiéndose las cenizas, aún calientes, de un incinerado.

Nada te maravilla, al extremo de abrir imperceptiblemente la boca, como el notar todas las tonalidades de blanco que pinta el sol sobre los mármoles del Taj Mahal en Agra. La India te chupa tanta energía en las tareas más sencillas (como caminar en el mercado público de Nueva Delhi, ir a un templo hindú o buscar comida) que resulta casi imposible concentrarse en algo fuera de ahí.

El reto de la India es incomparable: ¿cómo salen adelante 1,200 millones de seres humanos en un país donde conviven los pobres más pobres que he visto y una ferviente y extendida religiosidad? India, como China, ha entendido que para sobrevivir es preciso emplear su exceso de mano de obra y vender esa capacidad textil y manufacturera al mundo. Más de una vez me ha contestado alguien en la India cuando llamo con una pregunta a una empresa local.

Pero la India ha dado un paso más allá, poniendo un extraordinario énfasis en la educación de científicos e ingenieros. Es imposible pensar en otro país que, como la India, está tan amarrado al pasado y, al mismo tiempo, surfea en el mismísimo borde del desarrollo digital.

Dejé China y la India con la misma sensación de asombro. Qué manera de crecer y entender el futuro, pensé.

Pero también es preciso concluir que si Estados Unidos no corrige rumbo, y rápidamente, el liderazgo tecnológico, económico y militar que ha ejercido en más de medio siglo está en peligro de desaparecer. Lo peor de todo, creo, es que los estadounidenses –tan absortos en sus propios problemas- ni siquiera se han dado cuenta que China y la India están a punto de sobrepasarlos. Eso es lo que aprendí por allá.


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Haciendo planes para irse de casa a los 18 años de edad

Eduardo SilvaRecuerdo como si fuera ayer cuando tenía 17 años y no veía llegar el momento en que cumpliera los 18 para ser oficialmente un adulto. Dicho sea de paso, me casé a los 25 años de edad.

Hoy en día en los Estados Unidos muchos jóvenes acostumbran independizarse de sus padres apenas cumplen los 18 años de edad. Esta es una costumbre del estadounidense anglo mas que de cualquier otra raza o cultura, sin embargo, parece que hasta cierto punto algunos jóvenes hispanos han adoptado esta conducta.

En una ocasión mi hija de 17 años comenzó a preguntarme el costo mensual de la luz, el agua, la despensa, etc. y le pregunté por qué me hacía esas preguntas. Al principio no me quería decir, pero luego de un rato me dijo que estaba planeando vivir con unas amigas cuando tuviera la mayoría de edad.

Por un lado me sorprendió, pero tuve la oportunidad de compartir con ella los pros y los contras de vivir de forma independiente a esa edad, y creo que al menos por ahora, ha puesto los pies sobre la tierra y se ha dado cuenta de que después de todo no es tan fácil como se piensa.

Qué daría cualquier persona de 40 años o más de edad por tener la oportunidad de volver a tener 18 años, y no cometer los errores que cometió cuando tenía esa edad.

Los jóvenes lo ven como una aventura excitante, pero la realidad de las cosas es que puede resultar en toda una pesadilla por varias razones.

  1. Para empezar a los 18 años no tienen dinero, ni estudios universitarios, ni experiencia alguna.
  2. A esa edad la mayoría solo piensa en divertirse, en beber y en tener sexo lo cual puede resultar en embarazos no planeados que cortan la “diversión” de inmediato.
  3. Aquellos que se van a vivir con una pareja igual de inexpertos que ellos, puede terminar en una ruptura cuando empiezan a salir los trapitos sucios, y se dan cuenta de que él o ella no es lo que pensaban.
  4. Se dan cuenta demasiado tarde de que el hecho de no tener un buen trabajo en donde ganen lo suficiente, los obliga a tener que depender de otras personas (roommates o su pareja) que en ocasiones terminan siendo peores que sus propios padres, con la diferencia de que ahora se la tienen que aguantar o irse a otro lugar, porque ya no está con sus padres que le aguantas todas sus estupideces y berrinches.
  5. Puede que lleguen a volver en sí de su aventura pero su orgullo es tan grande que no quieren aceptar que se equivocaron, y no vuelven a casa por vergüenza al qué dirán de sus padres y de sus amigos.

RECOMENDACIONES:

  1. Primero que nada DEBEN tomar el curso de Paz Financiera con Andrés Gutiérrez (www.andresgutierrez.com), o tomarlo en Inglés: Financial Peace University con Dave Ramsey (www.daveramsey.com) y poder así prepararse mejor en las cosas del dinero.
  2. Darse cuenta de que sólo se tiene 18 años una vez en la vida, y que si Dios lo permite, tienen muchos años por delante para tener todo el sexo que quieran con su esposa.
  3. Entender que eso de YOLO (you only live once – solo vives una vez) lo inventó un imbécil fracasado que se cree superman pero que no tiene en qué caerse muerto.
  4. Reconocer que hay dos tipos de tontos en el mundo: los que tienen sexo sin protección fuera del matrimonio, y los que no siguen un buen consejo por orgullosos.

Si en verdad aprovechas al máximo tu potencial de los 18 a los 25 o 30 años de edad, vas a lograr muchas cosas buenas en la vida, y vas a ser una inspiración para otros jóvenes que desesperadamente están buscando un modelo a seguir.

Deseándote éxito en la vida,
Eduardo Silva
www.EduardoSilva.biz


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Cuando no le crees al presidente

Jorge RamosLos presidentes de México y Venezuela tienen algo en común: millones de sus compatriotas creen que ganaron con trampa las pasadas elecciones y, por lo tanto, consideran que sus presidencias son ilegítimas. Esta falla de origen ha marcado los gobiernos de Enrique Peña Nieto y de Nicolás Maduro. Por eso, muchas de sus acciones están destinadas a tratar de demostrar que sí se merecen el puesto y la autoridad que tienen.

En México, aunque muchos no estén de acuerdo todavía, el debate sobre la legitimidad de Peña Nieto ha ido pasando a segundo plano. Ya es noticia vieja las acusaciones de que usó muchos más recursos que sus contrincantes para ganar la elección. Y la reciente visita de Barack Obama a México –aunque exprés y hasta apresurada- le da el visto bueno a Peña Nieto y le permite concentrarse en otras cosas.

Pero nada, en realidad, ha cambiado en México. El número de muertos por la narcoviolencia durante los primeros cuatro meses de Peña Nieto es casi idéntico al de los últimos cuatro meses del gobierno de su predecesor, Felipe Calderón. La economía no se ha disparado y millones de mexicanos siguen pensando en irse del país.

Lo que sí ha cambiado, sin embargo, es el mensaje. Ni Peña Nieto ni su gobierno hablan públicamente de los muertos y de la violencia, en claro contraste con lo que hacía el ex presidente Calderón. México es el mismo –violento, con áreas fuera de control de la policía, con narcos mandando amplias zonas- pero el cambio en la estrategia de comunicación oficial quiere hacer creer que el país ya cambio. Y eso no es cierto.

Varios medios de comunicación, tanto en México como en el extranjero, han comprado y publicado la historia oficial (la que dice que México no es el de la violencia sino el del desarrollo económico). Pero este mensaje se va a desinflar pronto si no hay resultados concretos en la lucha contra la narcoviolencia. Los muertos siempre huelen y no se pueden ocultar.

El caso de Venezuela es muy distinto pero también lo protagoniza un presidente, Nicolás Maduro, que lucha por justificar su poder. Fue designado como candidato por Hugo Chávez, por dedazo y poco antes de morir, y la oposición ha impugnado la elección que él asegura haber ganado. Pero es imposible creer en un sistema en que el organismo que cuenta los votos y el jefe del ejército apoya al candidato oficialista. Por eso se resisten a mostrar las actas de votación.

Maduro, comparado con Chávez, es un presidente muy chiquito. De hecho, mientras más trata de parecerse a Chávez –con sus discursos gritados, con sus insultos y descalificaciones a sus opositores, con una informalidad que cae en la improvisación- más claro está que no es de su nivel.

Hace unos días Maduro ordenó a todos los canales de televisión transmitir dos cadenas a nivel nacional. Las vi y fueron bochornosas. En lugar de hablar del violento ataque a diputados de oposición dentro de la Asamblea, Maduro intentó ocultar el incidente hablando ampliamente sobre un circo –sí, sobre un circo- y reinaugurando un teatro que tiene más de 50 años.

Hablar de circos y de teatros cuando tu país se está cayendo a pedazos no es de estadistas. El problema de Nicolás Maduro es muy sencillo: la elección no le dio legitimidad, al contrario, lo presentó como cómplice del fraude, pocos creen lo que dice, tiene un país dividido a la mitad y está enfrentando una seria crisis de gobernabilidad. La oposición le aguantó muchas cosas a Chávez. Pero Maduro no es Chávez.

Los problemas de Peña Nieto y de Maduro para ejercer el poder me remiten inmediatamente al último libro de Moises Naim, The End of Power (o El Fin Del Poder, que será publicado en español y 15 idiomas más este otoño). Naim argumenta que el poder ya no es lo que era antes. Es más difícil alcanzarlo y más fácil perderlo, me dijo Naim en una entrevista en Miami.

Peña Nieto no tiene la autoridad y la fuerza que caracterizó a los presidentes priístas de 1929 al 2000. Maduro no es ni la sombra de Chávez (aunque se llame su “hijo”) ni tiene el dominio del país que presumieron adecos y copeyanos durante cuatro décadas. (La misma pérdida de poder ha ocurrido con corporaciones, iglesias y otras instituciones, explica Naim, y se está relocalizando en calles, redes sociales y grupos de insurgentes que cuestionan fuertemente la autoridad tradicional utilizando las nuevas tecnologías y mucha creatividad.)

Es decir, Peña Nieto y Maduro, además de enfrentar serios problemas de legitimidad debido a procesos electorales sumamente irregulares, lideran presidencias muy debilitadas en contextos adversos. Ambos luchan fuertemente para no ser vistos como mini presidentes.

Cuando millones no le creen al presidente, cuando suponen que ganó con trampa, cuando cuestionan su capacidad para dirigir, entonces la tarea de gobernar es monumental y los países sufren. La única manera de salir adelante de semejante aprieto –y de callar a los críticos como yo- es demostrar con acciones y resultados que sí pueden gobernar.

Mientras esto se define, México y Venezuela (tristemente) han puesto en pausa su futuro.


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Enfrentando a los gigantes

Eduardo SilvaUno de los gigantes más grandes que todos enfrentamos a lo largo de nuestra vida, es el gigante de los problemas financieros.

Sin importar cuánto dinero ganemos en un trabajo o en un negocio, tarde o temprano, todos enfrentamos los problemas económicos.

Hace poco una persona que admiro y respeto mucho me compartía como hace varios años atrás sentía que había logrado una gran estabilidad económica. Me contaba que todo iba viento en popa con un negocio próspero, sin deudas ni personales, ni del negocio. Su casa y sus carros estaban completamente pagados.

Cualquiera pudiera pensar que en tal situación sólo bastaría continuar con esa trayectoria exitosa siendo prudente en no cometer errores como el endeudarse.

Lamentablemente había un enorme gigante esperándolo para llevarse TODO por lo que había trabajando arduamente y con tanta dedicación. Era el gigante de una crisis económica que afectó a todo su país, y contra el cual no había nada que él pudiera hacer para evitarlo.

El gigante lo había derrotado en una batalla injusta, tal como me pasó a mi en lo personal cuando debido al ataque terrorista de las torres gemelas se desencadenó una serie de eventos que terminaron en la pérdida de nuestra casa que en ese momento estábamos pagando cuando la economía se desplomó afectando a todo el país.

Sin embargo, lo que quiero recalcar, es que aun cuando el ataque de los gigantes pudiera dejarnos sin nada en ese momento; podemos levantarnos del suelo, y vencerlos con nuestra determinación de salir adelante, y por supuesto con la ayuda de Dios que nos ha hecho más que vencedores en Cristo Jesús (Romanos 8:31-39).

Si bien El Rey David derrotó a Goliat el gigante con una piedra lanzada con su honda, en realidad fue la mano de Dios la que le dio la dirección, y la fuerza para hacer caer a ese gigante de 9 pies y 9 pulgadas de altura que tenía atemorizado a todo Israel (1 Samuel 17:11).

David no se presentó ante el gigante en sus propias fuerzas, sino que dijo “Tú vienes a mí con espada, lanza y jabalina, pero yo vengo a ti en el nombre del SEÑOR de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has desafiado. El SEÑOR te entregará hoy en mis manos, y yo te derribaré y te cortaré la cabeza. Y daré hoy los cadáveres del ejército de los filisteos a las aves del cielo y a las fieras de la tierra, para que toda la tierra sepa que hay Dios en Israel.”

Ciertamente tu y yo podemos lograr muchas cosas en nuestras propias fuerzas, y hasta salir adelante de cualquier situación adversa que se nos presente, tal y como lo hacen aquellas personas que ni siquiera creen en la existencia de Dios, sin embargo, en mi opinión personal creo que podemos lograr cosas aún mayores cuando le permitimos a Dios que haga su obra en nuestras vidas.

Eso NO significa que si creemos y confiamos en Dios todo nos va a ir bien, ya que de ser así la gente se haría cristiana por conveniencia y no por fe en la obra redentora de Cristo Jesús. Solo basta ver el destino que tuvieron todos los apóstoles de Jesucristo que sufrieron penalidades, azotes, cárceles y hasta muertes terribles por predicar el mensaje de Salvación por medio de Cristo Jesús.

Si a tu vida han venido gigantes que pareciera que no tienes forma de derrotar, no te des por vencido, ya que todo es temporal, simplemente plántate como David y en el nombre del SEÑOR saldrás bien librado.

Aunque pase por el valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo; tu vara y tu cayado me infunden aliento. (Salmos 23:4)

La historia completa de David y Goliat la puedes encontrar en 1 Samuel 17

Deseándote éxito en la vida,
Eduardo Silva
www.eduardosilva.biz


Sálvese Quien Pueda

Nadie está seguro

Jorge RamosDespués de una tragedia, los sicólogos recomiendan que hablemos con nuestros hijos y les digamos que están seguros.

Que eso que ocurrió (y que vieron por televisión o en la computadora) no les va a pasar a ellos y que nosotros, sus padres y maestros, los vamos a proteger. El problema con ese mensaje es que no es cierto.

Estoy seguro que eso le dijeron muchas veces a Martin Richard, el niño de ocho años de edad, que murió cerca de la meta del maratón en las recientes explosiones de Boston. Martin, su hermana Jane de siete años, su mamá y su papá fueron a comer un helado a las dos y media de la tarde del lunes 15 de abril. Luego, se acercaron a la meta para ver a los corredores del maratón.

Veinte minutos después Martin estaba muerto y su hermana y su madre estaban seriamente heridas. En una foto del niño Martin Richard publicada por el diario Boston Globe en sus manos aparece un cartel que dice: “No lastimemos más a la gente. Paz.” Lo hizo en su escuela, con el dibujo de dos corazones rojos, después de no sé qué tragedia. Pero esa foto se ha convertido en el doloroso símbolo de la masacre de Boston.

Imposible no filosofar un poco. Cuando ocurren cosas así nos sentimos muy vulnerables porque, la verdad, la familia Richard pudo haber sido la familia Ramos o la tuya. Los actos de terrorismo tienen, precisamente, esa característica: afectar a civiles que no tienen nada que ver con una causa política.

No se me ocurre nada que los padres de Martin o sus maestros podrían haber hecho para salvar su vida. Nada. Pero en la misma semana de su muerte, el Senado de Estados Unidos tuvo la oportunidad de salvar la vida de miles de niños y adolescentes y decidió no hacerlo.

Cuarenta y seis senadores rechazaron una propuesta de ley que habría obligado a revisar los antecedentes penales de todas las personas que compran un arma.

Eso evitó que se consiguieran los 60 votos necesarios para una nueva ley. La propuesta de prohibir rifles similares a los usados en las guerras de Irak y Afganistán nunca tuvo apoyo. Tampoco la de reducir la cantidad de balas que se usan en los cargadores.

Lo que esto significa es que nada ha cambiado en Estados Unidos desde que en diciembre fueran asesinados 20 niños y 6 educadores en una escuela de Connecticut. Hoy sigue siendo tan fácil y legal el conseguir el mismo tipo de armas como las que causaron esa matanza.

Parte del problema, es cierto, es la enorme influencia que ejerce la Asociación Nacional del Rifle (NRA). Pocos políticos se atreven a ir en su contra. Eso significaría enfrentarse a campañas multimillonarias en la próxima elección. Y no es fácil sobrevivir con enemigos así.

Pero el fondo del problema es mucho más complicado. Los estadounidenses, sencillamente, no están dispuestos a sacrificar sus armas por una vida más segura. La segunda enmienda de la constitución –que permite la compra y el uso de armas- es parte del ADN de la sociedad norteamericana y ninguna tragedia parece ser capaz de cambiar esa tradición de siglos.

Después de la masacre en Newtown, Connecticut –que pudo haber sido evitada o limitada con leyes más estrictas- muchos políticos aseguraban que Estados Unidos había cambiado, que había (por fin) recibido el mensaje y que pronto habría nuevas leyes contra el uso de armas. Lo mismo escuché después de las masacres en una escuela de Columbine, en la universidad de Virginia Tech y en un cine de Aurora, Colorado. Pero nada pasó entonces y nada ha pasado ahora.

Hay vidas que quizás no se pueden salvar, como la de Martin en Boston. Hay otras que sí se podrían haber salvado, como la de los 20 niños de la escuela Sandy Hook. El Senado tenía en sus manos la posibilidad de cambiar las cosas y poner a salvo la vida de miles de niños. Pero no lo hicieron y eso tiene graves consecuencias.

Es triste decirlo así pero muy pronto otra matanza va a ocurrir en Estados Unidos. Lo más grave de todo es que se tratará de una masacre que el Senado pudo haber evitado.

Llevo 30 años viviendo en Estados Unidos y, sin duda, es un país de extraordinarias libertades. Pero una de las cosas que nunca he logrado entender es lo poco dispuestos que están los norteamericanos a controlar las armas que los están matando.

El razonamiento es incomprensible: sí, estas armas nos están matando pero no vamos a hacer nada al respecto. Punto. Por eso, aquí, nadie está seguro. Los actos terroristas de Boston nos quedarán grabados para siempre. Pero son las armas que el Senado no quiso sacar de la calle las que terminarán matando a mucha más gente.


Sálvese Quien Pueda

¿Quién está de tu lado en las dificultades?

Eduardo SilvaCada vez que escucho la canción titulada “The Voice of Truth” (La Voz de la Verdad) del grupo Casting Crowns es electrizante y poderosa. Además es la canción de la película “Facing the Giants” (Enfrentando los Gigantes). A continuación está la traducción de la misma que creo que puede traer esperanza al que esté pasando por dificultades.

Oh qué haría para tener la clase de fe que necesito para salir del barco en el que me encuentro, y subir encima de las olas que lo golpean. Para salir de mi zona de confort hacia el lugar de lo desconocido en donde está Jesús extendiendo su mano.

Pero las olas dicen mi nombre y se ríen de mí recordándome todas las veces que lo he intentado antes y he fallado. Las olas siguen diciéndome una y otra vez “Muchacho, nunca ganarás! Nunca vas a ganar”

Pero la voz de la verdad me dice una historia diferente y la voz de la verdad dice: “¡No tengas miedo!” Y la voz de la verdad dice: “Esto es para mí gloria”. De todas las voces que me llaman, voy a elegir escuchar y creer la voz de la verdad.

Oh qué haría para tener el tipo de fuerza que se necesita para estar delante de un gigante, con tan sólo una honda y una piedra, rodeado por el sonido de un millar de guerreros sacudiendo su armadura, deseando haber tenido las fuerzas para soportar.

Pero el gigante me llama por mi nombre y él se ríe de mí recordándome todas las veces que lo he intentado antes y he fallado. El gigante sigue diciéndome una y otra vez “Muchacho, nunca ganarás! Nunca vas a ganar”

Pero la voz de la verdad me dice una historia diferente. Y la voz de la verdad dice: “¡No tengas miedo!” Y la voz de la verdad dice: “Esto es para mí gloria”. De todas las voces que me llaman, voy a elegir escuchar y creer la voz de la verdad.

Pero la piedra era del tamaño justo para poner el gigante en el suelo, y las olas no parecen tan altas estando sobre ellas mirando hacia abajo. Voy a volar en las alturas con alas de águila cuando me detengo a escuchar la voz de Jesús diciéndomelo.

Pero la voz de la verdad me dice una historia diferente. Y la voz de la verdad dice: “¡No tengas miedo!” Y la voz de la verdad dice: “Esto es para mí gloria”. De todas las voces que me llaman, voy a elegir escuchar y creer la voz de la verdad.

Voy a escuchar y creer porque Jesús tú eres la Voz de la Verdad, y voy a escucharte a ti.

NOTA. Algunas palabras las traduje de tal manera que tenga más sentido al leerlas.

Espero que tú también elijas ESCUCHAR Y CREER La Voz de la Verdad ignorando todas las voces que quieren robarte lo que Dios ha puesto en ti.

“Porque yo sé los planes que tengo para vosotros”–declara el SEÑOR–”planes de bienestar y no de calamidad, para daros un futuro y una esperanza. (Jeremías 29:11)

Puedes escuchar la canción en www.EduardoSilva.biz/voz

Deseándote éxito en la vida,
Eduardo Silva
www.EduardoSilva.biz

Jesús es el Camino, la Verdad y la Vida
www.SalveseQuienPueda.com


Sálvese Quien Pueda

El chavismo sin Chávez

Jorge RamosLa pregunta en Venezuela es si puede haber chavismo sin Chávez. La historia está repleta de ejemplos en que, una vez muerto o desaparecido el caudillo o dictador, se acaba su régimen y su legado. Pero el experimento chavista en Venezuela no parece haber muerto con Chávez el pasado 5 de marzo y lucha por su sobrevivencia en las elecciones del próximo 14 de abril.

El chavismo venezolano se está comportando como el viejo PRI (Partido Revolucionario Institucional) mexicano. Está tratando de demostrar que el partido y sus ideas pueden superar cualquier obstáculo, incluyendo la muerte de su líder. Chávez, como todos los presidentes priístas desde 1929 al 2000, escogió a su sucesor con un dedazo. Y el escogido –Nicolás Maduro- no tuvo más mérito que haberle caído bien a su jefe.

Maduro, aclaremos, no es Chávez. Pero sabe que la única manera de ganar es presentándose ante los electores como más chavista que Chávez.

Chávez era mucho Chávez. Para bien o para mal pero tenía una fuerza política pocas veces vista en un líder. Nunca pasaba desapercibido. Vivía el momento pero tenía una idea muy clara de cómo transformar la historia. Chávez no cabía en sí mismo y su abrumadora personalidad arrolló a Venezuela y a muchos países que se dejaron.

Maduro, en cambio, es un político muy chiquito. Lo poco que tiene a favor es que se ha arropado de Chávez. Además, Maduro le quiere hacer creer a los venezolanos que él aún tiene una comunicación con el fallecido hombre fuerte de Venezuela.

En declaraciones que primero dan risa (y luego hasta vergüenza ajena), Maduro ha dicho que Chávez, desde el cielo, influyó para escoger al primer Papa sudamericano. Luego, su gobierno autorizó la difusión de unos dibujos animados en los que Chávez se va al paraíso a reunirse con Simón Bolívar, el Ché y Salvador Allende, entre muchos otros.

Y lo último fueron sus declaraciones de que Chávez se le había aparecido como un “pajarito chiquitico”, que le había hablado y dado instrucciones, y que él, Maduro, “había sentido el espíritu” de Chávez en ese animal.

Un doctor, amigo mío, me dijo que eso se llaman “alucinaciones”. En Twitter alguien lo describió como un “delirio místico”. Pero Maduro no es tan tonto. El sabe perfectamente que Chávez no escogió al Papa Francisco, ni sabe si se fue al cielo y desde luego que no habla con pajaritos. Maduro, conscientemente, está creando una narrativa político-religiosa que lo ligue a un Chávez santificado y que le ayude a ganar las próximas elecciones.

Maduro -quien era seguidor del líder religioso de la India, Sai Baba, a quien visitó en varias ocasiones- quiere vender el cuento de que el espíritu de Chávez le habla a él desde el más allá y, por lo tanto, lo ha ungido para ser el próximo presidente. Maduro quiere hacerle creer a los votantes que Henrique Capriles, el candidato único de la oposición, no tiene contactos tan altos ni tan bien colocados. Maduro es como un globo: solo el recuerdo de Chávez lo infla; sin él, está aplanado y en el piso.

Pero ciertamente Maduro parece un candidato desesperado a pesar de aún estar adelante en las encuestas. Las bromas y torpezas de Maduro son el click de cada día en la internet; hay sitios dedicados a burlarse de él. Y cuando un candidato compara a su opositor con Hitler, como lo hizo Maduro, uno sabe que ha llegado al extremo de su creatividad.

Pero para que gane Capriles tiene que darse un escenario parecido al de Nicaragua en 1990 cuando Violeta Barrios de Chamorro le ganó con un amplísimo margen a los Sandinistas. Una elección muy cerrada, con todos los organismos del gobierno apoyando a Maduro. –incluyendo el que cuenta los votos- no desembocaría nunca en una victoria de la oposición.

¿Es posible el chavismo sin Chávez? Parece ser que sí. Los que vivimos en Miami, por muchas décadas nos creímos el dogma de que la dictadura castrista moriría con la desaparición o la enfermedad de Fidel Castro. Pero Fidel se enfermó, casi desapareció del mapa político y no pasó nada en Cuba.

Lo mismo ha ocurrido en Venezuela (ante el horror de su exilio en el sur de la Florida). Por años estuvieron esperando la muerte de Chávez. “No”, me aseguraban, “ese gobierno no se sostiene sin Chávez; no hay quien lo reemplace.” Pero vino la sorpresiva muerte de Chávez y el dramático cambio que tanto habían estado esperando no llegó. Maduro tomó el poder, el líder de la asamblea, Diosdado Cabello, bajó la cabeza y espera su turno, los militares mordieron fuerte y no se movieron, y todo sigue igual.

Lo único que puede cambiar a Venezuela es que la oposición salga a votar el domingo 14 de abril de una manera contundente y masiva. Pero, antes, se tienen que sacudir de la cabeza esa terrible sospecha de que nunca le podrán ganar a Chávez, vivo o muerto


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