Tener nada y arriesgarlo todo

editorialMientras enrollaba en sus manos el cable de unos audífonos que caían de su cuello y terminaban en su celular, el chico pensaba dos veces lo que iba a responder cuidándose de no decir más de la cuenta, pero al final sintió confianza y no fue menos que un libro abierto al que podía revisársele letra a letra y página por página. Es de buena estatura y su historial clínico y perfil morfológico bien detallado dentro de su expediente, dan fe de que está en perfecto estado de salud.

Si pasa por su lado, usted nunca se va a imaginar ni dos líneas de su historia. Salió de su país, Honduras, recién había cumplido los 17 años, con mil Lempiras en el bolsillo—algo menos de cien dólares–, dispuesto a vencer todas las fronteras a su paso con el fin de conquistar la cúspide de sus sueños: Estados Unidos.

Como miles de menores, este joven, del que nos reservamos detalles por razones de seguridad para él y quienes lo tienen a su cargo, hace parte de ese enjambre de niños que tienen hoy por hoy encendido el debate acerca del masivo éxodo por la frontera sur del país de quienes salen de sus ranchos, parcelas, veredas, pueblos, montes y montañas a arriesgar todo lo que tienen que en casi todos los casos no es nada más que su propia vida.

“Carlos”, como decidimos llamarlo en nuestro artículo de la página 14, dice que no tardó mucho en pasar las fronteras de Guatemala y México, pero alcanzar la de Estados Unidos le tardó casi un mes, incluyendo los 20 que debió vivir en México de un albergue a otro, tres días con sus noches en la frontera y ya dentro del país, más de 3 meses en un albergue en San Antonio Texas.

La política del gobierno de Estados Unidos de detener a niños migrantes no acompañados, algunos por períodos largos, y someterlos a un procesamiento inadecuado los pone en peligro, señaló Human Rights Watch.

El pasado 24 de junio de 2014, el Comité de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes celebró una audiencia sobre niños migrantes no acompañados: menores que viajan sin padres o tutores. El Comité Judicial de la Cámara también llevará a cabo una audiencia sobre el tema.

El gobierno de EE.UU., predice que 90.000 niños migrantes no acompañados cruzarán la frontera entre Estados Unidos y México en el año fiscal 2014, 10 veces más el número que cruzó en 2011. Miles de niños más han cruzado acompañados de un padre, lo que también supone un aumento respecto a años anteriores.

“La política del gobierno de EE.UU. de detener a niños en grandes cantidades perjudica a los menores e incumple las normas internacionales”, dijo Clara Long, investigadora de EE.UU. de Human Rights Watch.

“El Congreso debería explorar alternativas a la detención como las que emplean con éxito otros países que tienen experiencia en auges de cruces fronterizos de este tipo”.

Pero más allá del debate y las consecuencias de todo tipo, los motivos de este masivo éxodo, siguen siendo los mismos. Una terrible situación socioeconómica en los países centroamericanos que aboca a los menores a esperar solo llegar a la adolescencia para escapar de la pobreza y el olvido en que han crecido sus parientes.

Carlos tiene claro que cuando decidió salirse de su casa en agosto de 2013, no lo hizo por el miedo a las maras, aunque ya había oído hablar de ellas y en su pueblo todos les temían, sino más bien porque ninguno de sus 4 hermanos mayores había terminado siquiera la primaria, y los cultivos de maíz y frijoles de los cuales subsistían eran cada año una ruleta rusa, a veces daban cosechas suficientes a veces no.

Hoy entiende que de personas como él es que hablan las noticias todos los días, y por ello anda receloso, es tímido y no quiere poner en peligro su estadía en el país bajo la custodia de una persona que le hizo el favor de responder por él ante el gobierno americano, pero guarda las esperanzas de quedarse, porque su enfoque desde que tiene uso de razón es el mismo “superarse y salir adelante” y esas dos palabras, no tienen cabida en el lugar donde vive su familia.


Sálvese Quien Pueda

Stewart o la caldera del diablo

editorialLo que se diga sobre el Centro de Detención Stewart es poco, si se tienen en cuenta las miles de historias de abusos que se han cometido desde su apertura y más aun desde que la administración del presidente Obama se dedicara a perseguir a los inmigrantes indocumentados y entregárselos a los concesionarios privados de estos centros carcelarios, que han encontrado el mejor negocio en la destrucción de millones de familias alrededor del país.

Ni las organizaciones de derechos civiles, ni la oficina de Amnistía Internacional, ni las coaliciones locales han logrado amainar un poco la furia desbocada como se trabaja en estos centros, donde a los internos de les aísla de manera irregular, se les obliga a trabajar por 3 dólares el día y se les cobran tarifas desorbitantes por las llamadas telefónicas y los pocos alimentos que consiguen en sus tiendas.

En los últimos días algunas familias se han comunicado con nuestras oficinas para mostrar su inconformidad debido al trato de que han sido objeto sus familiares detenidos en Stewart, sobre todo en lo relacionado a las comidas, un tema que ha sido recurrente y que los responsables del centro siguen negando, así como las autoridades de inmigración.

Una mujer desde Carolina del Norte contaba, por ejemplo, que su esposo, quien lleva varios meses detenidos se había enfermado del estómago y que, la mañana del jueves 12 de junio “hicieron el café con la misma agua en la que antes habían hervido los huevos del desayuno”.

¿Se pueden corroborar estas denuncias? Es difícil, porque los internos pueden entregar sus versiones a los medios, pero cuando la querella se remite a las autoridades correspondientes no solo minimizan el hecho, sino no es que terminan por negarlo.

Ni si se destaca un reportero en cada centro de detención las 24 horas del día, podría obtenerse un argumento lo suficientemente sólido como para saber que lo que allá sucede no va a ser luego desvirtuado por “la versión oficial”, mientras los querellantes no tienen más remedio que seguir viviendo su propio calvario.

Otra mujer, cuyo esposo acaba de terminar de pagar una larga condena en una cárcel federal, llamaba porque quería ser asesorada por una organización que le explicara mejor, por qué después de una condena de 20 años, su marido debía estar ahora preso en la cárcel de Stewart, y no era enviado a su país de manera expedita, al fin y al cabo ya había pagado su condena y según los reglamentos actuales, para este tipo de personas es que se debe proceder rápidamente en removerlas del país.

“Ahora me acaba de decir que les cortaron el agua caliente y todos se están bañando con agua fría”, dijo la mujer.

Consultado el vocero de la oficina de ICE en Atlanta sobre estos dos aspectos fue enfático en decir que “No hay huelga de hambre en Stewart. Tuvimos algunos detenidos protestando por la comida un día de la semana pasada, pero sus preocupaciones han sido abordadas.” Dijo Vincent Pichard.

En lo relacionado al agua caliente, dijo que “Una unidad tiene un problema de mantenimiento con agua caliente que todavía está siendo atendido, pero los detenidos están siendo trasladados a otras unidades para las duchas…durante las reparaciones.”

Azadeh Shahshahani de la Unión Americana de Libertades Civiles—ACLU-, por sus siglas en inglés, corroboró lo expuesto por las dos querellantes diciendo. “Nosotros también hemos escuchado de familiares y abogados de inmigración acerca de una huelga de hambre y una emergencia en Stewart en algún momento de la semana pasada.”

Los representantes de ACLU de Georgia y Georgia Detention Watch visitaron Stewart el fin de semana pasado y se reunieron con algunos inmigrantes detenidos. “Entendemos que algunos inmigrantes detenidos iniciaron una huelga de hambre para protestar por la calidad de los alimentos y otras condiciones inhumanas en las instalaciones”, dijo Shahshahani.

“Estamos muy preocupados por la continuación de las condiciones deficientes en las instalaciones, que hemos documentado desde mayo de 2012, en nuestro informe, ‘Los prisioneros de Beneficio: Inmigrantes y de detención en Georgia’. De nuevo hacemos un llamado a ICE para cerrar este centro, reconocido como uno de las peores en el país, y asegurar que los inmigrantes gocen de la dignidad humana y los derechos constitucionales.”


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Los jóvenes de hoy, el ejemplo de Carolina

editorialLas comparaciones son odiosas, pero a su edad, muchas niñas ya son madres. Carolina sin embargo, a su edad, ha logrado llegar lejos, hoy es recipiente de una beca de liderazgo de la Fundación Goizueta, premio que solo se le entrega a quienes han demostrado desde su corta edad que han impactado y seguirán impactando a su comunidad, a través de sus acciones y cuyos pasos vale la pena seguir.

La reciente Encuesta sobre la Comunidad Estadounidense, basada en el Censo de Los Estados Unidos, dice que casi un tercio de los 2.6 millones de no ciudadanos de 18 a 24 años de edad que viven en los Estados Unidos estaban matriculados en la universidad.

Entre los no ciudadanos de 18 a 24 años nacidos en Asia, el 65 por ciento estaban matriculados en la universidad, seguidos por los nacidos en Europa (54 por ciento), África (54 por ciento) y la región de Latinoamérica y el Caribe (18 por ciento).

Es decir, que siendo la comunidad de mayor crecimiento en el país, la latina es la que menos va las universidades y por ende hace parte de una fuerza laboral no calificada en mayor proporción, lo que origina menores ingresos y por ende su calidad de vida es más precaria.

Esto se ratifica los mismos datos del Censo, donde se da cuenta que los latinos continúan siendo uno de los grupos étnicos con mayor nivel de pobreza, entre los peores pagados en su trabajo y quienes tienen menos acceso a programas de seguro médico.

El reporte de Foundation for Child Development (Fundación para el Desarrollo del Niño) compara el bienestar de niños hispanos, blancos, negros y asiáticos con padres inmigrantes y padres nacidos en Estados Unidos, por ejemplo, y encuentra que los niños hispanos de padres inmigrantes presentan los peores indicadores de pobreza y promedio de sueldo por vivienda cuando son comparados con otros grupos con padres inmigrantes.

También sufren mayor riesgo de mortalidad infantil y niveles más bajos de familias con seguro médico. Para tener una dimensión de la problemática, los hijos de inmigrantes representan uno de cada cuatro niños en Estados Unidos, señala el mismo reporte.

Un 71% de los niños hispanos con padres inmigrantes son pobres o casi pobres en Estados Unidos, comparados con un 55% de niños hispanos con padres nacidos en Estados Unidos, indica el estudio. El informe considera vivir casi en la pobreza cuando una familia de tres miembros con dos hijos gana un promedio de 36.243 dólares anuales según estándares de 2010.

Para los hijos de inmigrantes negros y asiáticos los niveles de pobreza o casi pobreza son mucho más bajos: oscilan del 29% al 34%.
En cuanto a salud, un 74% de los hijos de padres inmigrantes hispanos gozan de buena o excelente salud en comparación con el 84% de la que gozan hijos de inmigrantes negros o asiáticos, dice el estudio, titulado “Niños diversos: raza, etnicidad e inmigración en la nueva generación no mayoritaria de Estados Unidos”.

La educación es otro campo en el que los hispanos inmigrantes se quedan atrás: en 2010 tan sólo un 37% de los niños hispanos con padres inmigrantes estaban inscritos en educación preescolar mientras que el resto de grupos oscilaba entre el 50% y el 55%.

Los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) en su informe de 2014 sobre natalidad señalan también que uno de cada cuatro bebés en Estados Unidos es de madres adolescentes de entre 15 y 17 años, y las hispanas son uno de los grupos con mayor incidencia.

Pese a que entre las hispanas la tasa de natalidad disminuyó también en un 63 por ciento en las últimas décadas, el índice de embarazos es mayor entre las adolescentes latinas en comparación con otros grupos, de acuerdo con el informe.

Por eso, vale la pena celebrar el esfuerzo de jóvenes como Carolina Mauersberg, a quien en la página 5 de esta misma edición destacamos como un ejemplo entre miles, pero que muchas veces no alcanzan a superar los número que nos lleguen a indicar que en 10, 15 o 20 años vamos a ser una comunidad fortalecida y pujante, si tenemos en cuenta el capital humano con que contamos.

Vale la pena seguir adelante, jóvenes, padres de familia y comunidad en general. Es tarea de todos!


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¿Y dónde está el consulado?

editorialEn las últimas semanas pareciera que ha vuelto a revivir aquella plaga de los años pasados en los que, cientos de personas eran víctimas de un contratista o subcontratista que se quedaba con el dinero de sus trabajadores, o por alguna razón, sino es que por muchas de ellas, el tema se ha mantenido en silencio, lo cierto es que, sigue habiendo entre nosotros esa peste de ladrones que se vale de la vulnerabilidad de los demás para hacer de las suyas.

Hace poco dos personas llegaron a esta sala de redacción para indagar a cerca de los procedimientos que debían seguir para recuperar cinco mil y 3 mil dólares respectivamente que sus anteriores “patrones” se negaban a pagarles.

Sobre este tema corrieron ríos de tinta en el pasado, porque hubo épocas en que no era a uno, sino a todos los de su cuadrilla o grupo o equipo a los que una persona inescrupulosa se negaba a entregarles el dinero ganado con el sudor de su frente, ahora, insistimos pareciera como si el problema hubiera mermado, pero al mismo tiempo no sabemos si es que sigue igual, pero más solapado.

Lo cierto es que, para las peores épocas entre finales de los noventa y principio del dos mil, la oficina de protección del consulado de México en Atlanta hizo un trabajo extraordinario que entendemos se ha mantenido de alguna manera, y ese trabajo no es más que ayudar a las autoridades a poner en cintura a todos estos sinvergüenzas que se roban el dinero de sus trabajadores.

Para la época mencionada se establecieron muchos acuerdos, alianzas, acercamientos, convenios, como quiera llamarse con las autoridades y organismos que vigilan porque esta situación se controle, y los resultados se vieron cuando cientos de afectados pudieron recibir el salario que se habían ganado o recuperaron el dinero de los contratos que habían ejecutado.

Hoy no sabemos en realidad cómo anda ese tema, pero entendemos que desde el gobierno de México se siguen promoviendo la semana de los derechos del trabajador y otras iniciativas que si la gente aprovechara mejor, otro gallo les cantaría, pero a nivel de otras misiones la querella sigue siendo igual.

A parte del consulado mexicano que por la proporción de la comunidad que atiende tiene más funcionarios asignados, en el resto, cada cónsul hace lo que puede y generalmente es dedicarse a hacer trámites y al resto de su gente que se la coma el tigre, amén de los perfiles de quienes fungen como tales, muchos de los cuales, son conocidos en sus casas y un poco entre los tres gatos que los acompañan.

Es una pena saber, por ejemplo, que a Miguel, un hombre hondureño que trabajó para un contratista por un par de semanas, no se le paguen los mil 500 dólares a que tiene derecho; que no encuentre apoyo en su consulado y que solo, a la merced del sistema que no conoce, admita frente a nosotros que ya su dinero estaba perdido.

Sería bueno que los cónsules –y entendemos que algunos lo hacen–, se apoyen en los recursos que por su trayectoria y experiencia ofrece el consulado mexicano y ellos mismos hagan las relaciones necesarias para cuando un connacional se acerque a sus ventanillas a pedir ayuda porque le viene siendo robado su salario, no se encuentre con una respuesta fría, como que “busque un abogado” o “vaya a la Corte”, eso ya debieron haberlo escuchado muchas veces.


Sálvese Quien Pueda

El desafío de los Dreamers

editorialOfrecemos en la página 14 de esta edición un breve recuento de lo que se llama El informe Noncitizens Under Age 35: 2010-2012 (No ciudadanos menores de 35 años: 2010-2012) una encuesta sobre la comunidad estadounidense que sirve para decantar información demográfica y socioeconómica sobre la población no ciudadana menor de 35 años de edad y otra vez los datos son reveladores cuando les colocamos el adjetivo: “Latinos”.

La encuesta no mide ni pregunta sobre estadía legal en el país, pero si la raza y eso es un indicador interesante cuando de saber en qué anda nuestra gente se trata.

Nos interesan mucho los jóvenes y los niños y eso no lo negamos, porque son el futuro de esta nación y del mundo en general y de la forma en que hoy los veamos, los tratemos y los apoyemos sabremos lo que nos puede esperar.

En el aspecto educativo la encuesta nos muestra que casi un tercio de los 2.6 millones de no ciudadanos de 18 a 24 años de edad que viven en los Estados Unidos estaban matriculados en la universidad.

Entre los no ciudadanos de 18 a 24 años nacidos en Asia, el 65 por ciento estaban matriculados en la universidad, seguidos por los nacidos en Europa (54 por ciento), África (54 por ciento) y la región de Latinoamérica y el Caribe (18 por ciento), es decir, que seguimos estando en el último lugar entre los que asistimos a la universidad, y así, no estamos haciendo mucho.

Otra cifra que llama la poderosamente la atención es que, más del 64 por ciento de los 10.3 millones de no ciudadanos en los Estados Unidos menores de 35 años nacieron en Latinoamérica y el Caribe. Asia (23 por ciento) constituyó el segundo grupo en términos de tamaño de no ciudadanos menores de 35 años en los Estados Unidos, seguido de Europa (6 por ciento).

Otra vez la paradoja, mientras somos más de 6 millones del total de los 10.3 millones de extranjeros jóvenes, solo el 18% de éstos van a la universidad, una cifra muy por debajo comparada con los asiáticos, que siendo solo el 23 por ciento, su presencia en las universidades es del 65 por ciento.

Aquí pudiéramos tratar de poner todas las excusas que se nos ocurran. Quienes vivimos en Georgia podríamos apelar a la forma miope y cretina como la Junta de Regentes del Sistema Universitario de Georgia ha conducido sus políticas de acceso a las universidades, dejándose contagiar por el odio de los legisladores republicanos hacia los inmigrantes, pero ese no es todo el problema.

Dejamos claro que la encuesta no muestra el estatus de los jóvenes, y sabemos que muchos de esos más de 10 millones menores de 35 años, son nacidos aquí en Estados Unidos y otra gran proporción han obtenido sus documentos legales en el país por cualquier razón, e igual, les ha valido un rábano seguir una carrera universitaria y buscar un mejor futuro para sus familias y la misma sociedad.

El desafío de los Dreamers que siguen luchando, exponiéndose, desobedeciendo las reglas y demandando las normas debe ser apoyado por todos nosotros de manera incondicional, sabiendo que ellos no tienen la oportunidad que otros, para ir a la universidad y no cejarán en hacer lo que esté a su alcance para lograrlo.


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Difícil no hablar de inmigración

editorialSe torna una tarea difícil buscar un tema para editorializar que no tenga que ver con la inmigración, no solo porque trabajamos por los intereses de una comunidad migrante, sino porque vivimos, respiramos, tocamos, cuestionamos, luchamos y perdemos el sueño con lo que sucede alrededor de lo que a ella concierne, y eso, hace que se vuelva inevitable y casi que insustituible.

Podríamos escribir sobre la mansión de 2.1 millón de dólares que el arzobispo de Atlanta Wilton Gregory construyó para satisfacer su placeres mundanos, pero, ¿a quién le importa la fortuna que se gaste el arzobispo si a fin de cuentas ese dinero no se lo robó a nadie y hace parte de una herencia que alguien dejó para provecho de su iglesia?

Ahora, si los herederos de Margaret Mitchell autora de Lo que el Viento se Llevó, hubieran especificado que los 14 millones de dólares en aporte a la iglesia católica que ellos dejaban cumpliendo la voluntad de la difunta debían distribuirse de otra forma, ahí sí que hay un problema, pero al parecer no fue así, y a fin de cuentas, a los latinos les vale cuerno, si eso no les quita ni les pone.

Podríamos escribir sobre la bochornosa pelea de los hijos de Martin Luther King, por la venta de la Biblia y el premio Nobel que se ganó el líder afroamericano, y que no hace sino empañar la imagen de una de las figuras más prominentes del siglo XX en Estados Unidos, pero en conclusión, si los venden o no, los latinos tienen que salir a ganarse para el pan como todos los días.

Igual, podríamos hablar del arranque del Obamacare, para algunos la panacea, para otros un elefante blanco de desproporcionadas magnitudes, pero igual. Con Obamacare o sin Obamacare los latinos sin documentos deben enfrentarse todos los días al demonio de las policías locales, que son en su más simple descripción un monstruo chupa sangre de los indocumentados.

Por eso, volvemos al tema migratorio, esta vez porque Obama pensaba que se había salido con la suya queriendo echarles toda el agua sucia de su incompetencia a los republicanos, y el tiro se le ha salido por la culata, pero no solo a él, también a los demócratas solapados que ya traían el disco rayado de tanto repetirlo.

El diario de mayor influencia en el mundo, The New York Times, acaba de poner el dedo en la llaga al evidenciar que Obama no ha hecho más que mentir a todos, mientras opera una maquinaria de falsedades alrededor del tema de la reforma convirtiéndose en el verdadero peligro para las familias inmigrantes, antes que el propio partido republicano.

El diario ha pedido a Obama que actúe porque de las 3.2 millones de deportaciones conducidas en los pasados 10 años y que corresponden a los gobiernos de Bush y de él, la mayoría han sido por ofensas menores entre las que se destacan las “lucecitas” del stop o los direccionales de los vehículos, que terminan identificando a un conductor sin licencia.

Así las cosas, las deportaciones por esas ofensas, pasaron de 43,000 durante los cinco años del gobierno de Bush a 193,000 bajo el de Obama.
“Obama ha agravado este fracaso aferrándose a una estrategia despiadada de endurecimiento de la aplicación (de las normas) a la misma gente que ha prometido ayudar con la legislación que no ha conseguido sacar adelante”, afirma el diario.

Dice que con esta política ha logrado “aumentar el miedo, la ruptura de familias y la falta de oportunidades a la que se enfrentan 11 millones de personas que no pueden cumplir la ley”, y lo instan a proteger los derechos de los inmigrantes, “detener la maquinaria de las deportaciones cuando se abusa de ella” y a centrar sus esfuerzos en combatir a las mafias y bandas que suponen una “verdadera amenaza”.


Sálvese Quien Pueda

De la mentira al cinismo

editorialEl mejor ejercicio para la memoria es recordar y no dejar en el olvido aquello que ha marcado parte fundamental de nuestra historia, por eso dos sucesos han sido de importante relevancia en estos últimos días, el primero tiene que ver con el estreno de la película sobre la vida de César Chávez, aquel hombre luchador por las causas de los campesinos en especial los recolectores de uva de California.

Para muchos Chávez podrá ser un cúmulo de defectos, pero lo que nadie puede decir es que, hasta el momento no siga siendo una piedra en el zapato para la clase dirigente y política de este país que de una manera soterrada han querido echar puñados de tierra sobre su legado, sin darse cuenta que han terminado con esa misma tierra en sus ojos.

La historia de Chávez está vigente y su lucha continúa, sino que lo diga Dolores Huertas, compañera de batalla y activista aun por los derechos de las minorías en el país. Un legado que la hipocresía de esta nación no podrá borrar y una huella que le seguirá pesando a quienes les gustaría que todavía las uvas de California y las cebollas de Vidalia, se siguieran cultivando con la sangre y el sudor de esa clase insignificante que no vale nada.

Y aquí es donde está el segundo suceso que ha venido a prender la chispa de esta bomba molotov llamada comunidad latina. El presidente Barack Obama, en quien muchos cifraron sus esperanzas como sinónimo de cambio, justamente porque provenía de la raza negra, una de las más vejadas en la historia del mundo y especialmente en Estados Unidos, acaba de decir que la culpa de que él hubiera ordenado más de dos millones de deportaciones, es del Congreso.

Obama con esto no solo sella una historia de hipocresía, mentiras, cinismo y poco aprecio por la comunidad que lo llevó y lo sostuvo en el poder, sino que encima de ello mira la lucha que se lleva a cabo por una reforma migratoria como algo de lo que vale la pena burlarse, sabiendo que del otro lado, los republicanos harán el mismo trabajo.

Decir que la culpa no es de él, es asumir que su responsabilidad como gobernante de la primera potencia mundial no estriba sino en la manada republicana que le ha tocado sufrir y que en general, él no es más que un escupitajo en la pared o menos que un cero a la izquierda, y a juzgar por la forma como se ha conducido el país bajo su “mandato”, las dudas no faltan.

Pero hay más. Obama ha dicho que han sido los congresistas los que han pedido más agentes para la Patrulla Fronteriza y más oficiales para labores de inmigración y por ello las cifras de deportados han subido a manera de escándalo, pero entonces ¿Quién si no él es el que está solicitando en el próximo presupuesto alrededor de 2 mil 600 millones de dólares más para deportar más personas y asegurar las fronteras?

Intentando pensar, uno puede llegar a creer que Obama se imagina a la comunidad latina como una recua desbocada de mulas en medio de un desierto que atacada por las fieras salvajes no sabe para dónde ir y en ese afán de supervivencia, no lee noticias, no entiende el idioma que se habla en la Casa Blanca, no oye sus constantes y torpes disculpas y es en resumen un bola de ignorantes a los que se puede llegar con las mismas mentiras porque al fin de cuentas nuestro coeficiente es muy elemental todavía.

Obama no solo es el responsable por las más de 2 millones 800 mil deportaciones en todo su mandando; es además el responsable de que no haya la reforma migratoria que prometió cuando ganó la primera elección; es además el responsable de que los republicanos hayan hecho con el país lo que les haya venido en gana; es el responsable de la pérdida de liderazgo frente a la opinión mundial; es el responsable de que muchos grupos terroristas foráneas hoy vean al país como una nación débil y es el responsable de que América, más para mal, que para bien, tenga que dividir su historia reciente en un antes y un después de él.

Solo nos falta esperar que cese esta horrible noche, mientras Obama termina su mandato y entre tanto, pasarse a ver la película sobre César Chávez, nos pueda mostrar un poco el camino de la lucha que se debe seguir, porque esto no va aun ni por la mitad!


Sálvese Quien Pueda

La ignorancia es atrevida

editorial“Sólo hay un bien: el conocimiento. Sólo hay un mal: la ignorancia.” Sócrates.

No cabe duda que podemos estar equivocados y corregir, no tener un dato preciso y fallar, pero igual aun existe la posibilidad de enmendar cualquier error si es que nos lo proponemos, lo malo es cuando creemos saberlo todo, o peor aún creemos saberlo porque lo hemos oído de los demás y corremos el riesgo de repetir sandeces.

En las últimas semanas a raíz de la crítica situación que vive el pueblo venezolano asolado por una de las peores crisis de su historia, tras la pérdida de sus valores democráticos, el sometimiento a un gobierno extranjero como el cubano, la escases de alimentos y artículos de primera necesidad, la franca violación de los derechos de sus pobladores, en fin, de la entronización de un régimen autoritario, muchos son los que han salido a reclamar, porque, según ellos, en Venezuela no pasa nada mientras México se desmorona por pedazos.

Dos cosas: la primera es que, quienes afirman que en Venezuela no está pasando nada y que la situación de allá no es tan crítica como la de México, no solo están engañados sino que mienten. La segunda: es falso que México viva una situación insostenible por culpa del gobierno, eso no tiene ningún fundamento y quien lo pregona destila no solo ignorancia, sino malas intenciones.

¿Por qué Venezuela sí y México no?, es sencillo, mientras la represión, la violación de los derechos de las personas, el desabastecimiento, la impunidad, el imperio de la violencia implantado desde el Estado a través de las milicias bolivarianas y todo lo que han sido los últimos 15 años del Socialismo del siglo XXI, cunde y aplasta a su propia gente, en México los agentes desestabilizadores del Estados provienen de bandas de narcotraficantes y delincuencia organizada, aquí hay que establecer la primera diferencia.

Si a los mexicanos ahora no les gusta Peña Nieto y creen que llamándolo “pendejo” a través de las redes sociales, con eso hacen la segunda revolución mexicana, están equivocados, los cambios y movimientos sociales pueden ahora tener en los medios no convencionales un gran aliado, pero a niveles más altos, no tan vulgares y desprovistos de argumentos.

Por otro lado se equivocan quienes creen que tratando de echar sobre el gobierno de Peña Nieto toda el agua sucia que ha corrido a través de la larga historia de corrupción en todos los estamentos de esa nación, y peor aun si creen que demeritando las luchas de los pueblos hermanos, para resaltar las nuestras, le hacemos un favor a nuestra causa, nada más alejado de la realidad.

Hay quienes se atreven todavía a cortarse las venas gritando que en Venezuela no pasa nada porque hasta el momento solo se contabilizan 22 muertos, mientras en México van más de 10 mil, y según quien lo diga, suben a 12 mil o 20 mil. Lo que no dicen es que los muertos de Venezuela se han dado durante dos meses de manifestaciones y los responsables son agentes allegados al gobierno y en México las cifras corresponden a un año de enfrentamientos entre los carteles de las drogas y las bandas de delincuentes, no por manos de agentes del Estado, ni ordenados por Peña Nieto.

Es fácil hablar y establecer teorías y conclusiones a la ligera para demeritar la lucha de los demás a quienes les negamos nuestra solidaridad porque nos hemos acostumbrado a sobredimensionar nuestras tragedias para hacernos las víctimas, pero los números no mienten.

Según el Instituto Nacional de Estadísticas de Venezuela el promedio de población de ese país es de 29 millones, 954 mil 782, y durante el año 2013 de acuerdo al Observatorio de la Violencia en esa nación se registraron 24 mil 763 muertes violentas, la mayoría de ellas relacionadas con actos de vandalismo como fruto de la inseguridad que los azota, es decir, que la tasa de homicidios es de 79 por cada 100 mil habitantes, que es como se miden estos indicadores.

Por su parte, el Consejo Nacional de Población- CONADE, que es la entidad encargada de los censos de población en México, señala que en ese país la población aproximada es de 118 millones, 395 mil 54 habitantes, y según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía—INEGI, la tasa de muertes violentas es de 22 por cada 100 mil habitantes.

Las cifras oficiales de muertes violentas en México durante el año 2013, según el gobierno no superó las 10 mil 95 víctimas, mientras agencias no gubernamentales mencionan 13 mil, 775 homicidios. ¿Qué son más entonces, 10 mil o 24 mil? ¿Es México más violento que Venezuela? ¿Son los agentes del gobierno los responsables directos de los muertos en México?

Matt Artson advierte que la ignorancia puede ser curada pero la estupidez es eterna, por lo tanto nos podemos dar el lujo de pecar de ignorantes, pero en vez de hacer alarde de ello es más fácil buscar la cura en el conocimiento que en estos momentos, no es caro ni es difícil encontrarlo.

Al final no se trata de si unos o los otros merecen mayor o menor atención, mayor o menor solidaridad, mayor o menor apoyo, de lo que se trata es de que aprendamos a ver más allá del concepto de patria que muchas veces nos fue enseñado de manera errónea, en la que solo nosotros y los que llevan nuestra nacionalidad valen la pena y el resto del mundo tiene que ser menospreciado.


Sálvese Quien Pueda

Políticos despreciables

editorialNo hay otra forma de describir lo que la mayoría de políticos republicanos han hecho y siguen tratando de hacer en contra de la comunidad inmigrante y especialmente con los jóvenes que fueron traídos por sus padres cuando aún eran niños, los cuales no decidieron estar aquí en su momento, y es simple y llanamente despreciable.

La política llena de odio que los republicanos han desplegado a lo largo y ancho de todo el país y de la cual no es ajeno el estado de Georgia, debe generar de parte de todos los sectores que se creen y se dicen progresistas las más severas reacciones de rechazo por querer seguir sembrando la división, la segregación racial y fomentar de ese mismo modo la existencia de personas de tercera categoría en medio de una sociedad que de por sí, ya viene cayendo en la decadencia de valores mas rampante de toda su historia.

El pensamiento republicano de estos días, especialmente en Georgia, dista mucho de lo que los conservadores predican que debe prevalecer para la conservación de los valores, la familia, y la sociedad y pasa a ser un simple juego de poderes mezquinos, absurdos y repletos de toda malicia, con el único fin de lastimar y causar el mayor daño posible a una comunidad vulnerable como la de los jóvenes inmigrantes.

La propuesta de ley SB 404 por medio de la cual se pretende modificar el artículo 2 del capítulo 5 del título 40 del código Oficial de Georgia que tiene que ver con la expedición, vencimiento y renovación de licencias para conducir, a fin de eliminar como beneficiarios a los jóvenes que adquirieron la Acción Diferida, mejor conocida como DACA, y dejar sin validez los documentos legales otorgados por el gobierno federal, cuando ellos quieran obtener o renovar sus licencias, es un juego politiquero sucio y de la peor calaña.

Los cinco senadores que auspician el proyecto obvio que buscan no solo los votos entre el público campesino de sus regiones, sino exacerbar los ánimos del odio que en otro tiempo se vertió contra la comunidad afro descendiente, a la cual no solo vejaron, humillaron y asesinaron de manera cobarde sino que negaron por todos los medios hasta que pudieron el acceso a las aulas de las universidades.

Este es el tipo de políticas que hoy reflejan los índices de pobreza, delincuencia, drogadicción, violencia en las comunidades afroamericanas, no porque ellas lo hubieran decidido así, sino porque en su momento, sufrieron de la misma opresión rechazo y animadversión de los mismos blancos que hoy regentan la legislatura estatal disfrazados bajo el manto impune que les da el llamarme republicanos “conservadores”.

Rechazar estas patrañas no solo es deber de todos los sectores sociales y políticos del Estado, sino un compromiso con la historia si es que no queremos que la sociedad que hoy se muestra como beneficiaria de la primera potencia mundial, no se termine de desmoronar más temprano que tarde en las manos de quienes se creen que el mundo es de ellos y los demás vivimos arrimados.

Rechazar con toda vehemencia lo que el partido republicano viene haciendo a nivel nacional con la oposición a la reforma migratoria y la falta de iniciativas efectivas para legislar en lo que realmente le devolverá al país un poco de esperanza en su futuro inmediato, debe ser un principio de quienes en algún momento seguimos creyendo que esta nación no se merece la suerte de políticos que tiene, con mentes tan degeneradas por el odio y sus ínfulas supremacistas, como las que han mostrado los llamados “ultraconservadores” con lo que no han hecho más que desfigurar la cara del país que otrora era visto como paladín de las libertades civiles y humanas.


Cada semana estamos rifando iPads, Laptops, TVs cada semana y la rifa de un Nissan Versa Note en Agosto del 2015

Querer es poder

editorialSin mayores aspavientos han pasado ya casi dos años desde que el presidente Barack Obama en un momento de iluminación politiquera tuviera la gran idea de ofrecer una acción diferida para los jóvenes—DACA– que frenara sus deportaciones, argumentando que los mismos habían sido traídos al país por sus padres y no lo habían hecho por su propia voluntad, además porque una buena parte de ellos iban a las escuelas e incluso las universidades.

Se estimaba entonces que eran más de un millón de beneficiarios y al final la cifra no llegó a tales, pero sí hemos sido testigos del gran alivio que estos chicos han tenido en sus vidas y al mismo tiempo sus padres y sus familias en general.

Estamos a poco tiempo de que se inicie el primer proceso de reinscripción para el DACA y la verdad es que no nos gustaría escuchar las mismas historias del comienzo que fueron y siguen siendo en su mayoría, las peores excusas para esconder una decidía que por heredad tiene buena parte de nuestra gente.

Era increíble escuchar a miles de personas diciendo que sus hijos no habían aplicado a DACA porque no tenían dinero, pero la familia y los mismos beneficiados se mueven en carros cuyas mensualidades son más de 400 dólares, si no es que dejaban su dinero en cuanto antro pulula en cada esquina de la ciudad, pero para este beneficio, la plata nunca alcanzaba.

Por experiencia, los que tienen el Estatus de Protección Temporal—TPS-, saben que cada año el número de los que pierden ese beneficio es cada vez mayor y muchos de éstos luego de haber gozado de ese privilegio hoy están deportados en sus países y los más avezados ahora están de regreso de manera irregular.

La razón es simple. Los que no han cumplido con ese buen carácter moral que exigen las leyes de este país, simplemente cuando pasan por el colador se quedan, y en esta oportunidad con DACA no va a ser la excepción, por desgracia, muchos han acumulado hasta la fecha un buen número de DUI, sino es que se han metido en mayores problemas.

Conocimos el caso de jóvenes a los que no les dio la gana aplicar porque si lo hacían, después los “obligaban a estudiar”, tamaña excusa estúpida y traída de los cabellos no se le ocurre sino a los loser, en otras palabras, personas que no nos aportan nada aquí y que tampoco debieran estar aquí haciendo bulto.

El esfuerzo que el movimiento de los Dreamers a nivel nacional y local han hecho, ha dado sus frutos, ha sido un ejemplo de constancia y decisión, es una lástima que miles de jóvenes lo hayan despreciado y lo sigan haciendo, ya se oyen voces diciendo que no tendrán para la reinscripción, lo que equivale a decir que en dos años no han podido ahorrar mil dólares, mientras han tenido la oportunidad de trabajar y darse muchos, los lujos que han querido.

Entendemos que en muchos hogares no hay cabezas, porque en ellos los padres de familia son menos que pintados en la pared, pero ojalá que todo lo que aquí hemos dicho no sea sino producto de nuestras alucinaciones y ocurra todo lo contrario, es decir, que en esta oportunidad en vez de bajar el número de beneficiarios aumente.

Se necesitan más soñadores comprometidos con ellos mismos, menos pereza; menos no se puede; menos no tenemos; menos “es que somos pobres”; menos “es que yo no sabía”. Necesitamos jóvenes como muchos de los que a diario vemos y admiramos porque están cambiando el mundo, no para ellos, sino para su generación entera.


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