En sus marcas…

editorialPara nadie es una sorpresa el lanzamiento de la candidatura de la ex secretaria de estado Hillary Clinton, para los comicios presidenciales de 2016, es el típico ejemplo del secreto a voces que todos conocen pero que el interesado para ponerle sal y pimiento a la historia se niega a aceptar hasta que lo hace. Hasta ahí todo va bien.

¿Reconocida la señora Clinton? Si, es una de las figuras más sobresalientes desde el mandato azarado de su esposo Bill y pilar fundamental en los momentos más difíciles de ese periodo, que no fueron precisamente situaciones políticas o administrativas sino de alcoba, o mejor de oficina oval, para ser más precisos.

Que sabe la señora Clinton de política, nadie lo duda. Fue la jefe de esa dependencia en momentos muy coyunturales de la primera administración de Obama y no le fue mal, aunque los republicanos conociendo su perfil presidencial, se hubieran empeñado en hacer creer lo contrario, llevándosela entre los cuernos con el atentado de Bengasi, donde fue asesinado el embajador de Estados Unidos en Libia.

Lo otro que sabe la señora Clinton es apagar incendios, sino que lo diga la misma Mónica Lewinsky y el propio ex presidente Clinton, amén de los rayos y centellas que le tocó atrapar con las manos cuando fue secretaria de estado, eso nadie lo puede omitir.

Se sabe además de la señora Clinton que tiene un encanto particular que la hace arrastrar la opinión de multitudes, pero al mismo tiempo, en eso radica una de sus debilidades, y es que, pareciera que en torno a ella no existieran los términos medios, porque el que la quiere la quiere y el que no la quiere la detesta.

¿Por qué? Es tan sencillo como que algunas personas despiertan este tipo de pasiones, lo que finalmente termina siendo un factor en su contra. Para la ex senadora por Nueva York, el ser la esposa de uno de los hombres más populares de los últimos tiempos es una gran ventaja, pero en torno a ella y sus posturas públicas, son muchos los que desde ahora, sin ser republicanos, seguramente se estarán planteando una alternativa distinta.

En particular, tanto la ex senadora como el partido demócrata en general han asumido un camino sin retorno a las posturas liberales-socialistas con las que muchos moderados no comulgan y eso hace vulnerable su candidatura. Dentro de las comunidades de fe, por ejemplo, el solo nombre de la ahora precandidata produce un abierto rechazo que no le conviene al papel de postulante al primer cargo del país, porque desde esas trincheras se mueven muchos votos de opinión.

Por otra parte, y aunque hasta el momento los republicanos tampoco es que estén bien parados con los prospectos que tienen, no cabe duda que una postura moderada y sobria que asome la cabeza desde esa trinchera haría mella en las aspiraciones de Clinton.

Para nuestra comunidad latina, la senadora es una persona conocida y aceptada, excepto porque en el juego político que le ha correspondido ha fallado en ser clara con relación a lo que haría con los 11 millones de inmigrantes que viven aquí, ya no tan en las sombras y a los que el presidente Barack Obama, les mintió de manera reiterada cuando se negó en repetidas ocasiones a cumplirles su promesa de impulsar una reforma migratoria amplia y comprensiva.

Parte de la “derrota” demócrata en las elecciones de medio término se debió a ese tipo de situaciones y promesas no cumplidas, ahora aparece en escena la ex senadora Clinton y la pregunta de muchos es si seguirá los pasos de Obama quien con el sol a sus espaldas lo único que puede hacer es tratar de remendar lo que no tuvo la voluntad de cambiar.

Con Hillary Clinton y Ted Cruz, los primeros en lanzarse al agua, no hay nada claro todavía para la comunidad latina, lo único claro es que esta campaña ya arrancó y falta todavía mucha tela por cortar.

Desde Latino Decisions:

“Cuando le dijeron que Clinton renovaría la acción ejecutiva en el 2017 si es elegido presidente, el 85% de los latinos dicen que apoyarían su comparación con el 11% que no lo haría. Esto incluye el 73% de latinos independientes y el 56% de los latinos republicanos que apoyaría la señora Clinton.

Sin embargo, cuando le dijeron que Clinton podría dejar que la acción ejecutiva caduca y no renovarlo si es elegido, sólo el 37% de los latinos dicen que apoyarían su mientras que el 55% no lo haría. Esto incluye un 53% de los latinos demócratas que dijeron que sería poco probable que apoyar la señora Clinton si ella no ha cometido a la renovación de la acción ejecutiva “.


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Los votos del 2016

editorialSe oye como si estuviera lejos pero no, el 2016 ya está a la vuelta de la esquina y más a un las campañas presidenciales, en las que según los entendidos las comunidades minoritarias se desbordan participando, contrario a lo que hacen con los comicios de medio término en los que dejan el lugar a los ‘conservadores” y ancianos.

El secretario de estado de Georgia Brian Kemp, lo dijo en la reunión que sostuvo con la prensa latina, y es un hecho que su despacho esté interesado en la organización de las elecciones del próximo año, porque esa es parte de su competencia, aunque para ser un poco claros, las cuentas de las elecciones pasadas fueron un tanto dudosas.

Dudosas porque, al final, una cantidad de votos que nadie ha logrado determinar terminó perdiéndose, algunos hablan de 40 mil, la secretaria de estado dice que no fueron más de 2 mil. Unos dicen que fue una artimaña orquestada desde la silla republicana del secretario Kemp para favorecer a sus candidatos, y otros que él nada tuvo que ver, sino que más bien son gajes del oficio.

Lo cierto es que las comunidades minoritarias siempre se han sentido vulneradas por el lado del derecho al voto y en Georgia no es la excepción. A solo 50 años del Domingo Sangriento que tuvo lugar en Selma, Alabama, justamente luchando por el derecho de la igualdad del sufragio, las cosas no es que hayan cambiando mucho, Georgia hace parte de los estados a nivel nacional que todavía siguen promoviendo una identificación específica para sus votantes, lo que para algunas organizaciones representa un ataque frontal a este derecho.

Sin embargo, más allá de las suspicacias que puedan levantarse sobre el tema de si, es buena o mala una identificación o si en la secretaria de estado se pierden los registros de los votantes de “color”, lo que nos debe interesar es, por quién vamos a decidirnos al momento de estar frente a la balota electoral.

En el 2014, llegó a decirse que el voto latino no importó mucho para cambiar las cifras, pero hay razones para pensar que sí importó, pero por su ausencia, falta de entusiasmo y movilización en estados claves o confusión respecto a ciertos candidatos.

Algo muy cierto que fue motivo de análisis es que, los latinos mostraron menos entusiasmo hacia los demócratas. Mientras los latinos que votaron mantuvieron un alto apoyo hacia candidatos demócratas (con excepción de los cubanos en Florida), el entusiasmo hacia el partido demócrata era menor que otras veces y esto se reflejó en un apoyo menor al que se vio en las tres elecciones anteriores (alrededor de 65 a 69% vs. más del 70% en elecciones anteriores).

También 36% de latinos opinó que al partido demócrata no le importa mucho o a veces es hostil hacia la comunidad latina.

En nuestro estado llegó a decirse que los latinos se dividieron dando un 47% de apoyo al gobernador republicano Nathan Deal, esto, debido a que, encuestas realizadas aquí, y la encuesta nacional de medios en inglés cometieron numerosos errores respecto al voto latino en Georgia, usando “robopolls” (encuestas robot) para estimar que los latinos iban a votar republicano (y sólo usaron 38 votantes latinos para estimarlo, una muestra muy pequeña).

Según Latino Decisions, que encuestó a 400 latinos que ya habían votado o eran votantes frecuentes, un 27% de los votantes latinos votó por el gobernador republicano, no obstante sus posturas en contra de los inmigrantes y la firma de la ley HB 87, una de las más represivas en contra de los inmigrantes que se haya hecho en la historia reciente del sur del país.

Por eso resulta importante no quitar el dedo del renglón con relación al voto, no tanto porque, es un privilegio acceder a él y un deber como ciudadanos, sino porque con su ejercicio, premiamos o castigamos los buenos o malos gobiernos; los buenos o malos candidatos o las buenas o malas políticas.


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Selma: 50 años después

editorialPor: Kevin Amaya, especial para El Nuevo Georgia

Hace cincuenta años, el 7 de marzo de 1965, activistas de los derechos civiles, exigiendo su derecho al voto, fueron salvajemente atacados por autoridades de Alabama cuando trataban de cruzar el puente Edmund Pettus. El pasado 7 y 8 de Marzo miles de persones incluyendo el presidente Obama y varios líderes influyentes de los derechos civiles se reunieron en Selma, para conmemorar lo que había ocurrido en esa pequeña ciudad de 15 millas, hacía 50 años y su efecto en la historia de los Estados Unidos.

En 1965, la mitad de los residentes de Selma eran afro-americanos, pero, debido a las leyes electorales racistas, sólo uno por ciento de ellos estaban registrados para votar. Esto les impedía servir como jurados o acceder a cargos políticos. No solo en Selma, sino en la mayoría del sureste del país el derecho al voto era restringido a las personas de color por medio de exámenes con preguntas que eran deliberadamente difíciles de responder.

Sin embargo, para los blancos, los exámenes no existían, y eran libres de registrarse para votar sin impedimentos. Luego de que los manifestantes lograron marchar hasta Montgomery desde Selma el presidente Lyndon B. Johnson firmo la Ley de Derechos Electorales en Abril de 1965, permitiendo que miles de ciudadanos tomaran parte en su responsabilidad cívica con la democracia de los Estados Unidos.

En esta conmemoración de Selma, fue explícitamente evidente la falta de diversidad étnica entre los asistentes. Si tuviera que estimar, diría que 90 por ciento de los 40 mil asistentes eran afro-americanos, el 9 por ciento anglo-americanos y el uno por ciento, dividido entre latinos, asiáticos y otros grupos.

Aunque ya conociendo la participación electoral de los latinos, la falta de asistentes hispanos en la conmemoración 50 de Selma, tristemente no es tan sorprendente. El año pasado el centro de investigación Pew realizó un estudio donde determinó que la participación electoral de latinos es la más baja entre grupos étnicos en los Estados Unidos.

Por ejemplo, durante las elecciones de medio término de 2014, un récord de 6.6 millones de hispanos votaron, lo que representa una tasa de participación de 31.2 porciento. Sin embargo más de 14 millones de latinos eran elegibles para votar, y no lo hicieron.

Durante su discurso en Selma el presidente Obama preguntó, “¿Cuál es nuestra excusa para no votar? ¿Cómo tan casualmente descartamos el derecho por el que tantos lucharon? ¿Cómo tan plenamente regalamos nuestro poder, nuestra voz, en la formación del futuro de Estados Unidos?”

Obama más que nadie conoce el poder del electorado latino, ya que varios analistas políticos atribuyen su relección en el 2012 gracias al voto hispano. Hoy en día, las barreras más grandes al voto no son iguales a las que existían en Selma hace más de 50 años. Hoy la barrera más grande es la obtusa noción de que nuestro voto no causará ningún impacto.

Si esa apatía persiste, las razones por las cuales murió el pastor James Reeb, Viola Liuzzo, Jonathan Daniels y Jimmie Lee Jackson en las marchas de Selma serán olvidadas y la democracia en la cual se fundó esta nación se deteriorará.


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Clases de diplomacia II

editorialEn nuestro editorial anterior un injustificable error de memoria nos hizo omitir de nuestra lista de consulados con sede en Atlanta, a la oficina de El Salvador en esta jurisdicción lo que nos valió, y con justa razón, la observación de algunos de nuestros lectores quienes no entendían, cómo una dependencia que estuvo bajo el ojo del huracán hubiera pasado desapercibida. Mea culpa!

Para ponerlos en sintonía, el editorial anterior hace referencia a algunas “joyas” que nuestros países latinoamericanos nos envían en calidad de diplomáticos a atender en las distintas misiones que aquí nos representan, y quienes queriendo aparentar que sus cargos están por encima de todos los demás, se dan el lujo de ver por encima del hombro a sus connacionales; se van lanza en ristre contra la prensa, generan escándalos de corrupción como están acostumbrados a hacerlo en sus países de origen y pretenden que nada de eso se ventile a la luz de la libertad que nos confieren las democracias y al respeto que ellos le deben a sus representados.

De El Salvador, omitimos recordar que su anterior cónsul llegó bañado de honores por su misión adelantada en México en la ciudad de Tapachula, y que en Atlanta se fue por la puerta trasera destituido y dejando por los suelos la imagen de su país, al cometer una serie de actos de corrupción que implicaron desde el detrimento patrimonial, alteración de documentos y malversación de fondos públicos hasta peleas y rencillas personales con sus otros compañeros de misión, con algunos de los cuales se retó a golpes en varias oportunidades en presencia de los usuarios.

Por fortuna y como no hay mal que dure cien años, una nueva cónsul ha sabido guardar la compostura, le ha dado otra vez el nivel de respeto que toda oficina diplomática debe generar y la comunidad ha sabido responder de la misma forma.

No parecen correr los mismos vientos por el consulado general de México en Atlanta. Recientemente en una reunión sostenida en esas instalaciones un reconocido locutor de radio, le preguntó al titular de esa dependencia, embajador, Ricardo Cámara, acerca de la eterna inquietud de su comunidad frente a lo que ellos consideran fallas en la atención diaria en dichas oficinas, a lo que una respuesta salida de foco no se hizo esperar.

Al mejor estilo de Hugo Chávez y Nicolás Maduro en Venezuela, el argumento del diplomático giró en torno a la “culpa” que tienen, a quienes llamó “poco profesionales” de los medios de comunicación, los que para aumentar sus seguidores en las redes sociales hacen eco de las querellas infundadas de los mexicanos.

Algunos de éstos vinieron aquí y no encontraron qué hacer, se compraron una camarita y ahora se hacen llamar periodistas—dijo palabras más, palabras menos el alto funcionario, en tono molesto, descalificando a quienes le llevan las inquietudes de su comunidad y sin ahondar en los detalles de las situaciones que aparentemente afectan a sus representados.

En otras palabras, la responsabilidad de que algunos usuarios del consulado mexicano se sientan incómodos y mal atendidos cuando se dirigen a tramitar cualquier documento, no radica en otra cosa que en los “malos periodistas”, en la prensa local que algunas veces hace eco de dichas inquietudes y en el afán de aquellos que buscan más ‘likes” en sus páginas de fans, porque para Cámara, todo funciona como un relojito suizo.

No es la soberbia la mejor consejera para quienes fungen investiduras de tanta responsabilidad como la que se confiere a los hombros de los miembros en las misiones diplomáticas, dado el doble papel que por naturaleza deben desempeñar en calidad de representantes de un estado dentro de otro, y en ese ejercicio “jugar” a que ambos hacen las cosas de la mejor manera, en beneficio de sus comunidades, pero se olvidan que de un lado y del otro la misión fiscalizadora de los individuos, las personas y los medios de comunicación deben, no solo desarrollar su papel sino saberse respetados y oídos, en aras de lograr esa verdadera concordia y buen desempeño que todos quieren mostrar.

Trasladar responsabilidades o culpas a terceros, creyéndose los que “no se dejan”, porque son los que “más fuerte hablan”, no es la mejor señal de que las cosas anden bien, por el contrario, nos alerta para seguir escudriñando aquello que a los diplomáticos les altera y que quieren seguir ocultando debajo de sus alfombras.


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Clases de diplomacia

editorialJusto por estos días una foto copiada en papel el 24 de mayo de 2001 –cuando las cámaras digitales no hacían parte de nuestro inventario–, encontramos una imagen que le hicimos a la entonces primera cónsul de Honduras en Atlanta, de nombre Lourdes. Su paso por esta ciudad fue tan escandaloso como fugaz, ya que sus connacionales pronto denunciaron que dicha funcionaria hacía de las suyas en las “oficinas” de la misión diplomática, que por cierto, ella había sabido ubicar en el apartamento donde vivía con toda su familia en el sector de Lenox.

Desde entonces parece que a esa oficina en esta ciudad la persiguieran los malos espíritus, porque no sale de un escándalo para meterse en otro y así se la ha pasado en sus casi 14 años desde su apertura.

Hasta el día de hoy, se rehúsan a hablar con la prensa, siguen tratando mal a sus usuarios, cierran y abren sus puertas cuando se les antoja y el presidente que prometió transparencia, nombre a los hijos de sus ministros en los cargos que les quitó a familiares de otros políticos.

En otro tiempo fue el consulado mexicano el que dio de qué hablar, y cada semana las quejas se contaban por montones, sobre todo, cada vez que una mano de novatos salidos de las altas cumbres de la élite fresa del DF, llegaba a Atlanta sin más méritos que ser amigos de alguien o familiar de alguien, y aquí se daban con la piedra en los dientes, cuando veían el trabajo duro que debían hacer atendiendo a sus paisanos.

Llegó a ser tan tensa la situación en su momento, que uno de esos funcionarios tuvo la osadía de mandar a bañar a unos jornaleros que llegaron hasta su ventanilla a solicitar un trámite. Por fortuna, muchos de esos lunares negros se han ido borrando de esa delegación.

Han sido muy cautos y serenos los funcionarios consulares de Argentina, Perú, Ecuador, Guatemala y Costa Rica, más no así los de Colombia, quienes de una u otra manera siempre dan de qué hablar o hablan tan poco que nadie llega a conocerlos y borran por época la presencia de ese país en todos sus aspectos.

De recordar un cónsul que venía de embajador en Marruecos y hablaba todos los idiomas de África menos inglés y sabía de todas las ciencias menos de diplomacia, a su haber tenía ser un buen amigo del presidente de turno y de eso hemos sido plagados cada vez que hay rotación de funcionarios por conveniencia política, contrario a lo que le sucedió a la anterior cónsul, que por haber sido nombrada en la administración de Álvaro Uribe, la administración del presidente Santos la abandonó a su suerte hasta que ella misma decidió irse.

Un mal del que sufren los “diplomáticos” en general y en particular quienes detentan algún cargo público en América Latina, es que se creen seres superiores a los que se les debe rendir pleitesía y éstos, cuando son traídos a las misiones diplomáticas quieren seguir siendo los mismos reyezuelos de sus feudos electorales y olvidan que en este país, cada quien vale por lo que es y no por lo que aparenta ser.

Ese es parte del conflicto y el estrés al que se ven sometidos los llamados “altos funcionarios”, que en nuestros países suelen no mirar hacia abajo y todas esas malas mañas las quieren exportar como parte de la valija diplomática, ignorando que si aquí tenemos derecho a reclamar porque pagamos impuestos, a ellos les debemos exigir porque comen de nuestros impuestos.

Quedan muy mal parados los funcionarios diplomáticos cuya misión no está limitada a representar de la mejor manera a su país en todos los aspectos, sino al servicio de su comunidad de la cual devengan el sustento con el que pueden luego darse la gran vida, a fin de cuentas, para muchos gobiernos, las oficinas consulares en Estados Unidos no son más que una gran tienda, donde venden toda suerte de trámites y no necesariamente a los mejores precios.

Por demás está recordarles que aquí, en el país donde ahora están, tienen que bajarle la intensidad a la soberbia, el engreimiento, la petulancia y el creerse la encarnación moderna de las deidades del Olimpo griego.


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Las dos leyes

editorialDos leyes se debaten en la legislatura estatal en estas primeras sesiones de 2015, hace mucho tiempo que una ley deliberadamente a favor de los indocumentados no transita por las curules de quienes tienen bajo su responsabilidad coadyuvar en el gobierno para el bien de todos, y no como lo han venido haciendo los republicanos en los últimos años, donde solo ven sus propios intereses y los de sus “votantes” ultraconservadores.

Pues bien, este año, varios senadores demócratas presentaron una iniciativa, que quedó registrada bajo el número SB-44, por medio de la cual se busca que se modifique el código del estado de Georgia que no permite que estudiantes con el beneficio federal de la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia—DACA, por sus siglas en inglés, asistan a las universidades pagando matriculas y pensiones subsidiadas, esto en las universidades públicas estatales.

La iniciativa SB-44 está encabezada por la senadora Nann Orrock quien representa el distrito 36. Junto a ella auspician la medida Steve Henson del distrito 41, Vicente Fort del distrito 39, Ed Harbison del distrito 15, Emanuel Jones del distrito 10 y Harold Jones II del distrito 22.

Este es un proyecto titulado: “Ley para enmendar el Título 20 del Código Oficial de Georgia, relativo a la educación, a fin de establecer que los estudiantes no ciudadanos que reciben el beneficio de Acción diferida para los Llegados en la Infancia del Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos puedan acceder a la misma consideración que los ciudadanos de los Estados Unidos para determinar si califican para la clasificación que hace el estado, con fines de matrícula y cuotas establecidas para el sistema universitario de Georgia y Georgia Tech; prever cuestiones conexas; derogar leyes contradictorias; y para otros fines “.

El camino que le espera a la SB-44 es predecible. La mayoría republicana y recalcitrante, abiertamente anti inmigrante y racista hasta los tuétanos terminará por aniquilarla antes logremos por lo menos hacernos ilusiones de que pueda llegar a ser realidad tanta belleza.

Por otro lado, Joshua McKoon representante republicano del distrito 29, introdujo desde el año pasado, la SB-6, que busca bloquear la expedición de las licencias de conducir a todas aquellas personas que han recibido permisos de trabajo y aplazamientos de deportación a través del programa de acción diferida federal, pero además esas restricciones se ampliarían a personas en proceso de refugio, asilos políticos y víctimas de crímenes violentos que estén cooperando con las autoridades.

El proyecto de ley no ofrecería exenciones para otros grupos de personas que han recibido otro tipo de permisos para permanecer en el país, como cónyuges maltratados y padres con niños gravemente enfermos.

Así mismo también requiere que los no ciudadanos – incluidos los refugiados, los asilados y otros – que soliciten licencias de Georgia se les tomen huellas digitales o proporcionen “otras características biométricas”, lo mismo que sube sustancialmente las multas por conducir con una licencia suspendida o revocada y faculta a la policía para que los carros sean incautados bajo esas circunstancias.

Esta iniciativa ya ha sido leída por primera vez en la legislatura y hace su tránsito normal como cualquier otra, sin que encuentre mayores tropiezos, por lo que, activistas y estudiantes que se verían afectados han llamado a la comunidad para que comiencen a levantar su voz en contra del proyecto por considerar que atenta, no solo contra la dignidad humana sino contra los principios de libertad, igualad y justicia de la que se jacta la nación fundada por Washington.

Según el Pew Research Center, el número estimado de inmigrantes que viven ilegalmente en Georgia se redujo de 400.000 a 375.000 entre 2009 y 2012, debido en gran parte a las políticas represivas, de perfil racial, persecución y acoso, no solo desde la bancada republicana en el congreso estatal, sino desde las principales oficinas de policías de los condados de mayor presencia extranjera.

Según el mismo Pew, Georgia es uno de los 14 estados que vieron una disminución durante los tres años consecutivos anotados anteriormente, ahora lo que corresponde hacer, es participar de nuevo, llamar a las oficinas de los legisladores de nuevo, llamar a la oficina del vice gobernador de nuevo y alistarse para lo peor de nuevo, porque de las dos iniciativas de ley referentes de manera directa a los inmigrantes, será sin duda la dañina la que cueste más trabajo derrotar.


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Se vale soñar… y actuar!

editorialAcaba de concluir en Atlanta el primer foro económico global del año, en el que participaron figuras de talla internacional como el ex presidente Bill Cinton, representantes de multinacionales dedicadas a promover el desarrollo sostenible de los países en desarrollo y empresarios prominentes que tienen en común el trabajo constante y la confianza en lo que ellos hacen.

Uno de los aspectos que vale la pena resaltar de este foro es precisamente el énfasis en la educación, la formación y el deseo de superación de las personas, que afecta de manera directa a las comunidades y por extensión a las naciones en general.

La experiencia enseña que donde hay educación y oportunidades para acceder a ella, las cosas son distintas, pero tampoco hay que subestimar que en particular son las personas las que buscan y labran su propio futuro en un momento dado.

Si bien es cierto que muchos de quienes buscan un mejor futuro requieren del apoyo de sus autoridades y en general de sus gobiernos, no es menos cierto que muchos de los ejemplos que pudimos escuchar de boca de sus protagonistas están basados en la autodeterminación, el deseo de superación, las ganas de triunfar y seguir adelante y finalmente de tener una meta y un sueño por el cual luchar para mejorar su calidad de vida.

Los ejemplos no pudieron ser más elocuentes, desde empresarios que iniciaron sus negocios junto a su familia como Chick Fil A, pasando por una mesera de Hooters, que llegó a ser presidenta de la compañía, hasta el joven de 12 años que hoy tiene una venta de productos llamada “Mobile Market” con el que se dedica a distribuir productos para meriendas en su escuela de 500 alumnos.

El punto común fue el sueño, la perseverancia y los deseos de triunfar, posiblemente ninguna de esas personas son extraordinarias y han tenido las mismas oportunidades y dificultades que muchos de nosotros.

Pero… ¿Dónde ha estado la diferencia? – El secretario de vivienda y desarrollo urbano de Estados Unidos Julián Castro lo describió de muy buena manera, dijo que la única manera de salir de la pobreza era a través del estudio, que las personas no deben ser, ni medidas ni estigmatizadas por el lugar donde viven, y que lo único que los puede detener es el alcance de sus sueños y sus aspiraciones.

En su entrevista con el Nuevo Georgia, Castro volvió a repetir que los jóvenes latinos tienen un gran compromiso con ellos y con sus familias, y ese compromiso es extensivo a sus comunidades.
“Necesitamos más personas de la comunidad involucradas en el poder”, advirtió Castro, e invitó a los jóvenes inmigrantes a ser parte del cambio.

Hemos insistido en múltiples ocasiones que la comunidad latina solo saldrá adelante por medio del estudio, terminando sus estudios secundarios y terminando una carrera universitaria. Nada de esto es imposible, si hay metas claras objetivos definidos y una base solida de propósitos por los cuales luchar.

2015 está en sus primera semanas, el camino por recorrer aun es largo, las pruebas quizá sean mayores, pero, el no detenernos ante las adversidades hace la diferencia, entre el éxito y el fracaso y nosotros como comunidad tenemos mucho material humano de calidad como para conformarnos con la segunda opción.


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La lección de Selma: La lucha continúa

editorialLo acaba de decir el representante por el distrito 5 de Atlanta ante el congreso en Washington John Lewis en una reciente entrevista, referente a la película Selma, la cual narra la lucha de los negros por lograr el derecho al voto en los años 60. “Me volvieron a conmover las escenas y lloré”, anotó Lewis, uno de los pocos protagonistas vivientes de la época.

La película que narra de una manera magistral los acontecimientos que dieron origen a la marcha de más 50 millas entre Selma y Montgomery, en Alabama, es un retrato fiel de la lucha constante de las comunidades de color en hacer valer sus derechos en Estados Unidos, una nación que se ha jactado históricamente de ser la tierra de la libertad, pero donde se han cometido y se siguen cometiendo desmanes en contra de las minorías.

Annie Lee Cooper—estelarizada por Oprah Winfrey–, llena su solicitud para registrarse como nueva votante, pero para la época, los negros debían responder unas preguntas adicionales que no se hacían a los blancos, lo que ya venía generando descontento pues a pesar de que, todo parecía legal, las personas de color debían enfrentarse al racismo de los funcionarios, que por supuesto, todos eran de origen anglosajón.

El trasfondo histórico es el siguiente: El domingo 7 de marzo de 1965, la policía estatal de Alabama y policías locales atacaron una marcha pacífica integrada por 600 manifestantes a favor de los derechos civiles que iban de Selma a Montgomery. El día sería recordado como domingo sangriento. Los manifestantes habían recorrido unas pocas manzanas de su ruta prevista cuando fueron atacados con gases lacrimógenos y golpes por parte de la policía en el puente Edmund Pettus sobre el Río Alabama.

El domingo sangriento fue el primero de tres intentos de realizar una marcha desde Selma hasta Montgomery, que recién pudo concretarse luego de conseguir protección federal y de ser encabezada por el Dr. Martin Luther King Jr. Este hecho es considerado ampliamente como el factor que ayudó a aprobar la Ley de Derechos de los Votantes de 1965, que permitió que los afro-estadounidenses participaran de las elecciones.

Las comunidades organizadas, intentan por todas las formas civilizadas obtener el respeto que como individuos les debía garantizar la ley, pero eso estaba lejos de hacerse realidad. El primer intento de marcha terminó con una paliza brutal por parte de la policía de carreteras de Alabama y la muerte de algunos de los participantes.

Lo que nos muestra la cinta, que está siendo exhibida en algunos cines selectos de Atlanta y del país, no es más que la persistencia de una lucha, enmarcada en el movimiento de la No Violencia, pero al mismo tiempo, de una perseverancia sin límites que marcó una de las peores épocas de la nación americana, por su crueldad, falta de sentido y degeneración de la condición humana, algunos de cuyos factores hoy siguen latente en estados del sur como Georgia, y son hoy protagonizados por miembros del partido republicano de manera especial.

Si el representante Lewis dice haber llorado al sentirse de nuevo en aquellos momentos de lucha, luego de haber pasado más de 50 años, nada menor le sucede al espectador que debe enfrentarse de nuevo a una situación que pudiera resultarle ajena, pero que al transcurrir del tiempo cada quien puede apropiar como suya.

La lucha de las comunidades minoritaria, especialmente las de color, sigue siendo la lucha de todos. Si bien es cierto que los negros abrieron el camino exponiendo su propia vida, y que la comunidad latina ha sabido transitar por esos senderos despejados, no es menos cierto que nos cabe aun una gran responsabilidad frente al porvenir que no sigue siendo nada halagüeño para nuestras generaciones futuras.

El año 2015 habrá que luchar otra vez por que los republicanos no le quiten el derecho de conducir a los inmigrantes refugiados, a las mujeres víctimas de violencia doméstica, a los estudiantes amparados por DACA y de nuevo, a aquellos que no tienen el privilegio de tener la piel blanca como el ex gobernador Wallace de aquella época, o como el gobernador Nathan Deal de ahora.


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Orden ejecutiva, menos latinos y brutalidad policial

editorialDos eventos sin duda han marcado la pauta de este fin de año 2014, el primero que toca en especial a la comunidad inmigrante y en gran escala a los latinos, quienes desde hace unos años ocupan el lugar como la minoría más grande en el país, además de ser una de las de más rápido y mayor crecimiento, nos referimos a la Orden ejecutiva promulgada por el presidente Barack Obama el pasado 20 de noviembre.

Los cálculos más optimistas advierten que alrededor de 5 millones de indocumentados podrían salir de las sombras gracias a esta acción presidencial que no es más que la respuesta del primer mandatario a la inacción del partido republicano, en su rechazo rotundo a cualquier intento de reformar el obsoleto e inservible sistema migratorio americano.

La gran ventana de esperanza que abre la Orden ejecutiva, tendrá sin duda serias repercusiones en todos los ámbitos de la vida de la nación, empezando por la reactivación económica de algunas aéreas como la construcción, la agricultura y los servicios generales, donde lucharán menos por el acceso a mano de obra no calificada eficiente y capaz de enfrentársele a todos los retos.

Solo en Georgia los entendidos han advertido que el salir de las sombras de más de 140 mil inmigrantes e incorporarse a la vida productiva añadirá alrededor de 170 millones de ingresos fiscales en los próximo 3 años, las cifras no son nada desalentadoras, por el contrario, hasta aquellos que tanto parecieran odiar a los extranjeros saldrían beneficiados.

Lo que se espera ahora es que, con más información como se espera sea provista a comienzos del 2015 y los detalles de los trámites que deben surtirse, quienes tengan la oportunidad de hacerse a este beneficio lo hagan y aprovechen, las ventajas del mismo, que si bien tiene sus restricciones, no tener nada es peor aun.

El otro dato del año para los habitantes de Georgia, es que el número estimado de inmigrantes que viven ilegalmente aquí, se redujo en 25.000 de los 400.000 que había entre 2009 y 2012, en gran parte debido a una caída en los mexicanos sin estatus legal, según un informe de Pew Research Center.

Georgia es uno de los 14 estados que han visto una disminución durante ese tiempo, según el informe, que se basa en los datos del censo. Los otros estados son: Alabama, Arizona, California, Colorado, Illinois, Indiana, Kansas, Kentucky, Massachusetts, Nevada, Nuevo México, Nueva York y Oregon.

A nivel nacional, el número de inmigrantes que viven sin papeles en los EE.UU., se redujo en 100.000 es decir, bajó a 11,2 millones en 2012.

El tercer aspecto que compete a todos por igual, es el de la brutalidad policial. No cabe la menor duda que una de las reiteradas quejas de la comunidad es la prepotencia con que son educados o adiestrados los oficiales encargados de “hacer cumplir la ley”, a los que se les hace creer que están por encima de todos los demás y tienen en sus manos, por derecho, propio la vida de todos los ciudadanos.

Sino, veamos los más recientes ejemplos en los cuales han sido asesinados ciudadanos que no tenían ni siquiera un arma en sus manos, y en el peor de los casos, como en el del niño de 12 años de Nevada, la indefensión era evidente.

El detonante llamado Michael Brown en Ferguson Missouri, resonó por toda la nación, recordándonos que todavía en Estados Unidos, la posibilidad de que—ante el mismo delito– una persona de color sea arrestada en una proporción seis veces mayor que un blanco, lo cual ha mejorado poco desde los peores años de la segregación.

El presidente Obama lo dijo, es un problema latente además de vergonzoso con el que nos hemos acostumbrado a vivir, pero debe comenzar a ponérsele freno cuanto antes.


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Que nadie te duerma

editorialNada de lo que diga referente a la Orden Ejecutiva promulgada por el presidente Barack Obama estará demás, porque tanto como en la amplia y generosa amnistía del presidente Reagan, como hace un par de años con la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia—DACA-por sus siglas en inglés, muchos fueron los que no aplicaron, o por mala información o simplemente porque no estuvieron bien asesorados y dejaron pasar el tiempo, en ambos casos, la información jugó un papel importante.

Se dice que la reforma de las leyes de inmigración de Estados Unidos en 1986, abrió las puertas a la ciudadanía para más de 3 millones de indocumentados y que su impacto positivo se sigue sintiendo el día de hoy.

“Cuando el presidente Reagan promulgó hace 27 años la Ley de Reforma y Control de Inmigración (IRCA por su sigla en inglés), EE.UU. estaba a mitad de camino de la que sería una década de flujo inmigratorio sin par desde comienzos del siglo XX.

Al tradicional éxodo de mexicanos hacia el norte por la frontera sur de EE.UU. se le sumaban, entonces, los cientos de miles de hondureños, guatemaltecos, salvadoreños y nicaragüenses que huían de guerras en sus países, y sudamericanos que escapaban de dictaduras militares en los suyos”

Así es como lo describe un informe titulado “Los aciertos y fracasos de la reforma de 1986”, se estima que a partir de ahí, más de un millón de peones rurales -los trabajadores migrantes que recogen las cosechas- solicitaron su legalización bajo IRCA y en su mayoría, al igual que la mayor parte de los otros indocumentados de entonces, han prosperado, han abandonado los trabajos básicos, han establecido familias y negocios.

En esta oportunidad se habla de casi 5 millones de inmigrantes los que se beneficiarían de la Orden Ejecutiva del presidente Obama, de los cuales alrededor de 170 mil, según cálculos de organizaciones pro inmigrante basados en el Censo, son residentes en el estado de Georgia, un verdadero alivio para cientos de familias.

Los beneficios fiscales para el estado se estiman a solo tres años en unos 170 millones de dólares en aportes de quienes ahora podrán salir de las sombras, aparte de lo que sería la reactivación económica en algunos otros sectores como la construcción y lo servicios generales que tendrían una mano de obra segura sin el riesgo de perder todos los días trabajadores por las deportaciones.

Ahora lo que se espera es que, quienes califiquen no caigan en las mismas trampas de siempre, como los notarios, los “asesores de inmigración” o personas inescrupulosas que aparecen para estas épocas ofreciendo lo que no deben y lo que no pueden cumplir, incluso, los famosos abogados que vienen pidiendo dinero desde el 2006, para “archivar” los documentos de los incautos.

Sin temor a equivocarnos, podemos decir que esta vez hay más información o al menos eso sospechamos, que la comunidad ha despertado y saben diferenciar un abogado tranza de uno honesto, y que, si uno de ellos les dice que “deben llevarle dinero desde ya”, es porque tiene toda la intención de robarlo, porque aun no hay ninguna aplicación o forma que diligenciar.

Quienes sí deben desde ya visitar a un profesional en inmigración con conocimiento en casos criminales, son aquellos que han sido acusados de algún delito o han sido condenados por las mismas causas. Ellos, por obligación deberán recurrir a un experto que les indique los pasos que deben seguir desde ahora, y no cuando sea demasiado tarde.


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