Selma: 50 años después

editorialPor: Kevin Amaya, especial para El Nuevo Georgia

Hace cincuenta años, el 7 de marzo de 1965, activistas de los derechos civiles, exigiendo su derecho al voto, fueron salvajemente atacados por autoridades de Alabama cuando trataban de cruzar el puente Edmund Pettus. El pasado 7 y 8 de Marzo miles de persones incluyendo el presidente Obama y varios líderes influyentes de los derechos civiles se reunieron en Selma, para conmemorar lo que había ocurrido en esa pequeña ciudad de 15 millas, hacía 50 años y su efecto en la historia de los Estados Unidos.

En 1965, la mitad de los residentes de Selma eran afro-americanos, pero, debido a las leyes electorales racistas, sólo uno por ciento de ellos estaban registrados para votar. Esto les impedía servir como jurados o acceder a cargos políticos. No solo en Selma, sino en la mayoría del sureste del país el derecho al voto era restringido a las personas de color por medio de exámenes con preguntas que eran deliberadamente difíciles de responder.

Sin embargo, para los blancos, los exámenes no existían, y eran libres de registrarse para votar sin impedimentos. Luego de que los manifestantes lograron marchar hasta Montgomery desde Selma el presidente Lyndon B. Johnson firmo la Ley de Derechos Electorales en Abril de 1965, permitiendo que miles de ciudadanos tomaran parte en su responsabilidad cívica con la democracia de los Estados Unidos.

En esta conmemoración de Selma, fue explícitamente evidente la falta de diversidad étnica entre los asistentes. Si tuviera que estimar, diría que 90 por ciento de los 40 mil asistentes eran afro-americanos, el 9 por ciento anglo-americanos y el uno por ciento, dividido entre latinos, asiáticos y otros grupos.

Aunque ya conociendo la participación electoral de los latinos, la falta de asistentes hispanos en la conmemoración 50 de Selma, tristemente no es tan sorprendente. El año pasado el centro de investigación Pew realizó un estudio donde determinó que la participación electoral de latinos es la más baja entre grupos étnicos en los Estados Unidos.

Por ejemplo, durante las elecciones de medio término de 2014, un récord de 6.6 millones de hispanos votaron, lo que representa una tasa de participación de 31.2 porciento. Sin embargo más de 14 millones de latinos eran elegibles para votar, y no lo hicieron.

Durante su discurso en Selma el presidente Obama preguntó, “¿Cuál es nuestra excusa para no votar? ¿Cómo tan casualmente descartamos el derecho por el que tantos lucharon? ¿Cómo tan plenamente regalamos nuestro poder, nuestra voz, en la formación del futuro de Estados Unidos?”

Obama más que nadie conoce el poder del electorado latino, ya que varios analistas políticos atribuyen su relección en el 2012 gracias al voto hispano. Hoy en día, las barreras más grandes al voto no son iguales a las que existían en Selma hace más de 50 años. Hoy la barrera más grande es la obtusa noción de que nuestro voto no causará ningún impacto.

Si esa apatía persiste, las razones por las cuales murió el pastor James Reeb, Viola Liuzzo, Jonathan Daniels y Jimmie Lee Jackson en las marchas de Selma serán olvidadas y la democracia en la cual se fundó esta nación se deteriorará.


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Clases de diplomacia II

editorialEn nuestro editorial anterior un injustificable error de memoria nos hizo omitir de nuestra lista de consulados con sede en Atlanta, a la oficina de El Salvador en esta jurisdicción lo que nos valió, y con justa razón, la observación de algunos de nuestros lectores quienes no entendían, cómo una dependencia que estuvo bajo el ojo del huracán hubiera pasado desapercibida. Mea culpa!

Para ponerlos en sintonía, el editorial anterior hace referencia a algunas “joyas” que nuestros países latinoamericanos nos envían en calidad de diplomáticos a atender en las distintas misiones que aquí nos representan, y quienes queriendo aparentar que sus cargos están por encima de todos los demás, se dan el lujo de ver por encima del hombro a sus connacionales; se van lanza en ristre contra la prensa, generan escándalos de corrupción como están acostumbrados a hacerlo en sus países de origen y pretenden que nada de eso se ventile a la luz de la libertad que nos confieren las democracias y al respeto que ellos le deben a sus representados.

De El Salvador, omitimos recordar que su anterior cónsul llegó bañado de honores por su misión adelantada en México en la ciudad de Tapachula, y que en Atlanta se fue por la puerta trasera destituido y dejando por los suelos la imagen de su país, al cometer una serie de actos de corrupción que implicaron desde el detrimento patrimonial, alteración de documentos y malversación de fondos públicos hasta peleas y rencillas personales con sus otros compañeros de misión, con algunos de los cuales se retó a golpes en varias oportunidades en presencia de los usuarios.

Por fortuna y como no hay mal que dure cien años, una nueva cónsul ha sabido guardar la compostura, le ha dado otra vez el nivel de respeto que toda oficina diplomática debe generar y la comunidad ha sabido responder de la misma forma.

No parecen correr los mismos vientos por el consulado general de México en Atlanta. Recientemente en una reunión sostenida en esas instalaciones un reconocido locutor de radio, le preguntó al titular de esa dependencia, embajador, Ricardo Cámara, acerca de la eterna inquietud de su comunidad frente a lo que ellos consideran fallas en la atención diaria en dichas oficinas, a lo que una respuesta salida de foco no se hizo esperar.

Al mejor estilo de Hugo Chávez y Nicolás Maduro en Venezuela, el argumento del diplomático giró en torno a la “culpa” que tienen, a quienes llamó “poco profesionales” de los medios de comunicación, los que para aumentar sus seguidores en las redes sociales hacen eco de las querellas infundadas de los mexicanos.

Algunos de éstos vinieron aquí y no encontraron qué hacer, se compraron una camarita y ahora se hacen llamar periodistas—dijo palabras más, palabras menos el alto funcionario, en tono molesto, descalificando a quienes le llevan las inquietudes de su comunidad y sin ahondar en los detalles de las situaciones que aparentemente afectan a sus representados.

En otras palabras, la responsabilidad de que algunos usuarios del consulado mexicano se sientan incómodos y mal atendidos cuando se dirigen a tramitar cualquier documento, no radica en otra cosa que en los “malos periodistas”, en la prensa local que algunas veces hace eco de dichas inquietudes y en el afán de aquellos que buscan más ‘likes” en sus páginas de fans, porque para Cámara, todo funciona como un relojito suizo.

No es la soberbia la mejor consejera para quienes fungen investiduras de tanta responsabilidad como la que se confiere a los hombros de los miembros en las misiones diplomáticas, dado el doble papel que por naturaleza deben desempeñar en calidad de representantes de un estado dentro de otro, y en ese ejercicio “jugar” a que ambos hacen las cosas de la mejor manera, en beneficio de sus comunidades, pero se olvidan que de un lado y del otro la misión fiscalizadora de los individuos, las personas y los medios de comunicación deben, no solo desarrollar su papel sino saberse respetados y oídos, en aras de lograr esa verdadera concordia y buen desempeño que todos quieren mostrar.

Trasladar responsabilidades o culpas a terceros, creyéndose los que “no se dejan”, porque son los que “más fuerte hablan”, no es la mejor señal de que las cosas anden bien, por el contrario, nos alerta para seguir escudriñando aquello que a los diplomáticos les altera y que quieren seguir ocultando debajo de sus alfombras.


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Clases de diplomacia

editorialJusto por estos días una foto copiada en papel el 24 de mayo de 2001 –cuando las cámaras digitales no hacían parte de nuestro inventario–, encontramos una imagen que le hicimos a la entonces primera cónsul de Honduras en Atlanta, de nombre Lourdes. Su paso por esta ciudad fue tan escandaloso como fugaz, ya que sus connacionales pronto denunciaron que dicha funcionaria hacía de las suyas en las “oficinas” de la misión diplomática, que por cierto, ella había sabido ubicar en el apartamento donde vivía con toda su familia en el sector de Lenox.

Desde entonces parece que a esa oficina en esta ciudad la persiguieran los malos espíritus, porque no sale de un escándalo para meterse en otro y así se la ha pasado en sus casi 14 años desde su apertura.

Hasta el día de hoy, se rehúsan a hablar con la prensa, siguen tratando mal a sus usuarios, cierran y abren sus puertas cuando se les antoja y el presidente que prometió transparencia, nombre a los hijos de sus ministros en los cargos que les quitó a familiares de otros políticos.

En otro tiempo fue el consulado mexicano el que dio de qué hablar, y cada semana las quejas se contaban por montones, sobre todo, cada vez que una mano de novatos salidos de las altas cumbres de la élite fresa del DF, llegaba a Atlanta sin más méritos que ser amigos de alguien o familiar de alguien, y aquí se daban con la piedra en los dientes, cuando veían el trabajo duro que debían hacer atendiendo a sus paisanos.

Llegó a ser tan tensa la situación en su momento, que uno de esos funcionarios tuvo la osadía de mandar a bañar a unos jornaleros que llegaron hasta su ventanilla a solicitar un trámite. Por fortuna, muchos de esos lunares negros se han ido borrando de esa delegación.

Han sido muy cautos y serenos los funcionarios consulares de Argentina, Perú, Ecuador, Guatemala y Costa Rica, más no así los de Colombia, quienes de una u otra manera siempre dan de qué hablar o hablan tan poco que nadie llega a conocerlos y borran por época la presencia de ese país en todos sus aspectos.

De recordar un cónsul que venía de embajador en Marruecos y hablaba todos los idiomas de África menos inglés y sabía de todas las ciencias menos de diplomacia, a su haber tenía ser un buen amigo del presidente de turno y de eso hemos sido plagados cada vez que hay rotación de funcionarios por conveniencia política, contrario a lo que le sucedió a la anterior cónsul, que por haber sido nombrada en la administración de Álvaro Uribe, la administración del presidente Santos la abandonó a su suerte hasta que ella misma decidió irse.

Un mal del que sufren los “diplomáticos” en general y en particular quienes detentan algún cargo público en América Latina, es que se creen seres superiores a los que se les debe rendir pleitesía y éstos, cuando son traídos a las misiones diplomáticas quieren seguir siendo los mismos reyezuelos de sus feudos electorales y olvidan que en este país, cada quien vale por lo que es y no por lo que aparenta ser.

Ese es parte del conflicto y el estrés al que se ven sometidos los llamados “altos funcionarios”, que en nuestros países suelen no mirar hacia abajo y todas esas malas mañas las quieren exportar como parte de la valija diplomática, ignorando que si aquí tenemos derecho a reclamar porque pagamos impuestos, a ellos les debemos exigir porque comen de nuestros impuestos.

Quedan muy mal parados los funcionarios diplomáticos cuya misión no está limitada a representar de la mejor manera a su país en todos los aspectos, sino al servicio de su comunidad de la cual devengan el sustento con el que pueden luego darse la gran vida, a fin de cuentas, para muchos gobiernos, las oficinas consulares en Estados Unidos no son más que una gran tienda, donde venden toda suerte de trámites y no necesariamente a los mejores precios.

Por demás está recordarles que aquí, en el país donde ahora están, tienen que bajarle la intensidad a la soberbia, el engreimiento, la petulancia y el creerse la encarnación moderna de las deidades del Olimpo griego.


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Las dos leyes

editorialDos leyes se debaten en la legislatura estatal en estas primeras sesiones de 2015, hace mucho tiempo que una ley deliberadamente a favor de los indocumentados no transita por las curules de quienes tienen bajo su responsabilidad coadyuvar en el gobierno para el bien de todos, y no como lo han venido haciendo los republicanos en los últimos años, donde solo ven sus propios intereses y los de sus “votantes” ultraconservadores.

Pues bien, este año, varios senadores demócratas presentaron una iniciativa, que quedó registrada bajo el número SB-44, por medio de la cual se busca que se modifique el código del estado de Georgia que no permite que estudiantes con el beneficio federal de la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia—DACA, por sus siglas en inglés, asistan a las universidades pagando matriculas y pensiones subsidiadas, esto en las universidades públicas estatales.

La iniciativa SB-44 está encabezada por la senadora Nann Orrock quien representa el distrito 36. Junto a ella auspician la medida Steve Henson del distrito 41, Vicente Fort del distrito 39, Ed Harbison del distrito 15, Emanuel Jones del distrito 10 y Harold Jones II del distrito 22.

Este es un proyecto titulado: “Ley para enmendar el Título 20 del Código Oficial de Georgia, relativo a la educación, a fin de establecer que los estudiantes no ciudadanos que reciben el beneficio de Acción diferida para los Llegados en la Infancia del Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos puedan acceder a la misma consideración que los ciudadanos de los Estados Unidos para determinar si califican para la clasificación que hace el estado, con fines de matrícula y cuotas establecidas para el sistema universitario de Georgia y Georgia Tech; prever cuestiones conexas; derogar leyes contradictorias; y para otros fines “.

El camino que le espera a la SB-44 es predecible. La mayoría republicana y recalcitrante, abiertamente anti inmigrante y racista hasta los tuétanos terminará por aniquilarla antes logremos por lo menos hacernos ilusiones de que pueda llegar a ser realidad tanta belleza.

Por otro lado, Joshua McKoon representante republicano del distrito 29, introdujo desde el año pasado, la SB-6, que busca bloquear la expedición de las licencias de conducir a todas aquellas personas que han recibido permisos de trabajo y aplazamientos de deportación a través del programa de acción diferida federal, pero además esas restricciones se ampliarían a personas en proceso de refugio, asilos políticos y víctimas de crímenes violentos que estén cooperando con las autoridades.

El proyecto de ley no ofrecería exenciones para otros grupos de personas que han recibido otro tipo de permisos para permanecer en el país, como cónyuges maltratados y padres con niños gravemente enfermos.

Así mismo también requiere que los no ciudadanos – incluidos los refugiados, los asilados y otros – que soliciten licencias de Georgia se les tomen huellas digitales o proporcionen “otras características biométricas”, lo mismo que sube sustancialmente las multas por conducir con una licencia suspendida o revocada y faculta a la policía para que los carros sean incautados bajo esas circunstancias.

Esta iniciativa ya ha sido leída por primera vez en la legislatura y hace su tránsito normal como cualquier otra, sin que encuentre mayores tropiezos, por lo que, activistas y estudiantes que se verían afectados han llamado a la comunidad para que comiencen a levantar su voz en contra del proyecto por considerar que atenta, no solo contra la dignidad humana sino contra los principios de libertad, igualad y justicia de la que se jacta la nación fundada por Washington.

Según el Pew Research Center, el número estimado de inmigrantes que viven ilegalmente en Georgia se redujo de 400.000 a 375.000 entre 2009 y 2012, debido en gran parte a las políticas represivas, de perfil racial, persecución y acoso, no solo desde la bancada republicana en el congreso estatal, sino desde las principales oficinas de policías de los condados de mayor presencia extranjera.

Según el mismo Pew, Georgia es uno de los 14 estados que vieron una disminución durante los tres años consecutivos anotados anteriormente, ahora lo que corresponde hacer, es participar de nuevo, llamar a las oficinas de los legisladores de nuevo, llamar a la oficina del vice gobernador de nuevo y alistarse para lo peor de nuevo, porque de las dos iniciativas de ley referentes de manera directa a los inmigrantes, será sin duda la dañina la que cueste más trabajo derrotar.


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Se vale soñar… y actuar!

editorialAcaba de concluir en Atlanta el primer foro económico global del año, en el que participaron figuras de talla internacional como el ex presidente Bill Cinton, representantes de multinacionales dedicadas a promover el desarrollo sostenible de los países en desarrollo y empresarios prominentes que tienen en común el trabajo constante y la confianza en lo que ellos hacen.

Uno de los aspectos que vale la pena resaltar de este foro es precisamente el énfasis en la educación, la formación y el deseo de superación de las personas, que afecta de manera directa a las comunidades y por extensión a las naciones en general.

La experiencia enseña que donde hay educación y oportunidades para acceder a ella, las cosas son distintas, pero tampoco hay que subestimar que en particular son las personas las que buscan y labran su propio futuro en un momento dado.

Si bien es cierto que muchos de quienes buscan un mejor futuro requieren del apoyo de sus autoridades y en general de sus gobiernos, no es menos cierto que muchos de los ejemplos que pudimos escuchar de boca de sus protagonistas están basados en la autodeterminación, el deseo de superación, las ganas de triunfar y seguir adelante y finalmente de tener una meta y un sueño por el cual luchar para mejorar su calidad de vida.

Los ejemplos no pudieron ser más elocuentes, desde empresarios que iniciaron sus negocios junto a su familia como Chick Fil A, pasando por una mesera de Hooters, que llegó a ser presidenta de la compañía, hasta el joven de 12 años que hoy tiene una venta de productos llamada “Mobile Market” con el que se dedica a distribuir productos para meriendas en su escuela de 500 alumnos.

El punto común fue el sueño, la perseverancia y los deseos de triunfar, posiblemente ninguna de esas personas son extraordinarias y han tenido las mismas oportunidades y dificultades que muchos de nosotros.

Pero… ¿Dónde ha estado la diferencia? – El secretario de vivienda y desarrollo urbano de Estados Unidos Julián Castro lo describió de muy buena manera, dijo que la única manera de salir de la pobreza era a través del estudio, que las personas no deben ser, ni medidas ni estigmatizadas por el lugar donde viven, y que lo único que los puede detener es el alcance de sus sueños y sus aspiraciones.

En su entrevista con el Nuevo Georgia, Castro volvió a repetir que los jóvenes latinos tienen un gran compromiso con ellos y con sus familias, y ese compromiso es extensivo a sus comunidades.
“Necesitamos más personas de la comunidad involucradas en el poder”, advirtió Castro, e invitó a los jóvenes inmigrantes a ser parte del cambio.

Hemos insistido en múltiples ocasiones que la comunidad latina solo saldrá adelante por medio del estudio, terminando sus estudios secundarios y terminando una carrera universitaria. Nada de esto es imposible, si hay metas claras objetivos definidos y una base solida de propósitos por los cuales luchar.

2015 está en sus primera semanas, el camino por recorrer aun es largo, las pruebas quizá sean mayores, pero, el no detenernos ante las adversidades hace la diferencia, entre el éxito y el fracaso y nosotros como comunidad tenemos mucho material humano de calidad como para conformarnos con la segunda opción.


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La lección de Selma: La lucha continúa

editorialLo acaba de decir el representante por el distrito 5 de Atlanta ante el congreso en Washington John Lewis en una reciente entrevista, referente a la película Selma, la cual narra la lucha de los negros por lograr el derecho al voto en los años 60. “Me volvieron a conmover las escenas y lloré”, anotó Lewis, uno de los pocos protagonistas vivientes de la época.

La película que narra de una manera magistral los acontecimientos que dieron origen a la marcha de más 50 millas entre Selma y Montgomery, en Alabama, es un retrato fiel de la lucha constante de las comunidades de color en hacer valer sus derechos en Estados Unidos, una nación que se ha jactado históricamente de ser la tierra de la libertad, pero donde se han cometido y se siguen cometiendo desmanes en contra de las minorías.

Annie Lee Cooper—estelarizada por Oprah Winfrey–, llena su solicitud para registrarse como nueva votante, pero para la época, los negros debían responder unas preguntas adicionales que no se hacían a los blancos, lo que ya venía generando descontento pues a pesar de que, todo parecía legal, las personas de color debían enfrentarse al racismo de los funcionarios, que por supuesto, todos eran de origen anglosajón.

El trasfondo histórico es el siguiente: El domingo 7 de marzo de 1965, la policía estatal de Alabama y policías locales atacaron una marcha pacífica integrada por 600 manifestantes a favor de los derechos civiles que iban de Selma a Montgomery. El día sería recordado como domingo sangriento. Los manifestantes habían recorrido unas pocas manzanas de su ruta prevista cuando fueron atacados con gases lacrimógenos y golpes por parte de la policía en el puente Edmund Pettus sobre el Río Alabama.

El domingo sangriento fue el primero de tres intentos de realizar una marcha desde Selma hasta Montgomery, que recién pudo concretarse luego de conseguir protección federal y de ser encabezada por el Dr. Martin Luther King Jr. Este hecho es considerado ampliamente como el factor que ayudó a aprobar la Ley de Derechos de los Votantes de 1965, que permitió que los afro-estadounidenses participaran de las elecciones.

Las comunidades organizadas, intentan por todas las formas civilizadas obtener el respeto que como individuos les debía garantizar la ley, pero eso estaba lejos de hacerse realidad. El primer intento de marcha terminó con una paliza brutal por parte de la policía de carreteras de Alabama y la muerte de algunos de los participantes.

Lo que nos muestra la cinta, que está siendo exhibida en algunos cines selectos de Atlanta y del país, no es más que la persistencia de una lucha, enmarcada en el movimiento de la No Violencia, pero al mismo tiempo, de una perseverancia sin límites que marcó una de las peores épocas de la nación americana, por su crueldad, falta de sentido y degeneración de la condición humana, algunos de cuyos factores hoy siguen latente en estados del sur como Georgia, y son hoy protagonizados por miembros del partido republicano de manera especial.

Si el representante Lewis dice haber llorado al sentirse de nuevo en aquellos momentos de lucha, luego de haber pasado más de 50 años, nada menor le sucede al espectador que debe enfrentarse de nuevo a una situación que pudiera resultarle ajena, pero que al transcurrir del tiempo cada quien puede apropiar como suya.

La lucha de las comunidades minoritaria, especialmente las de color, sigue siendo la lucha de todos. Si bien es cierto que los negros abrieron el camino exponiendo su propia vida, y que la comunidad latina ha sabido transitar por esos senderos despejados, no es menos cierto que nos cabe aun una gran responsabilidad frente al porvenir que no sigue siendo nada halagüeño para nuestras generaciones futuras.

El año 2015 habrá que luchar otra vez por que los republicanos no le quiten el derecho de conducir a los inmigrantes refugiados, a las mujeres víctimas de violencia doméstica, a los estudiantes amparados por DACA y de nuevo, a aquellos que no tienen el privilegio de tener la piel blanca como el ex gobernador Wallace de aquella época, o como el gobernador Nathan Deal de ahora.


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Orden ejecutiva, menos latinos y brutalidad policial

editorialDos eventos sin duda han marcado la pauta de este fin de año 2014, el primero que toca en especial a la comunidad inmigrante y en gran escala a los latinos, quienes desde hace unos años ocupan el lugar como la minoría más grande en el país, además de ser una de las de más rápido y mayor crecimiento, nos referimos a la Orden ejecutiva promulgada por el presidente Barack Obama el pasado 20 de noviembre.

Los cálculos más optimistas advierten que alrededor de 5 millones de indocumentados podrían salir de las sombras gracias a esta acción presidencial que no es más que la respuesta del primer mandatario a la inacción del partido republicano, en su rechazo rotundo a cualquier intento de reformar el obsoleto e inservible sistema migratorio americano.

La gran ventana de esperanza que abre la Orden ejecutiva, tendrá sin duda serias repercusiones en todos los ámbitos de la vida de la nación, empezando por la reactivación económica de algunas aéreas como la construcción, la agricultura y los servicios generales, donde lucharán menos por el acceso a mano de obra no calificada eficiente y capaz de enfrentársele a todos los retos.

Solo en Georgia los entendidos han advertido que el salir de las sombras de más de 140 mil inmigrantes e incorporarse a la vida productiva añadirá alrededor de 170 millones de ingresos fiscales en los próximo 3 años, las cifras no son nada desalentadoras, por el contrario, hasta aquellos que tanto parecieran odiar a los extranjeros saldrían beneficiados.

Lo que se espera ahora es que, con más información como se espera sea provista a comienzos del 2015 y los detalles de los trámites que deben surtirse, quienes tengan la oportunidad de hacerse a este beneficio lo hagan y aprovechen, las ventajas del mismo, que si bien tiene sus restricciones, no tener nada es peor aun.

El otro dato del año para los habitantes de Georgia, es que el número estimado de inmigrantes que viven ilegalmente aquí, se redujo en 25.000 de los 400.000 que había entre 2009 y 2012, en gran parte debido a una caída en los mexicanos sin estatus legal, según un informe de Pew Research Center.

Georgia es uno de los 14 estados que han visto una disminución durante ese tiempo, según el informe, que se basa en los datos del censo. Los otros estados son: Alabama, Arizona, California, Colorado, Illinois, Indiana, Kansas, Kentucky, Massachusetts, Nevada, Nuevo México, Nueva York y Oregon.

A nivel nacional, el número de inmigrantes que viven sin papeles en los EE.UU., se redujo en 100.000 es decir, bajó a 11,2 millones en 2012.

El tercer aspecto que compete a todos por igual, es el de la brutalidad policial. No cabe la menor duda que una de las reiteradas quejas de la comunidad es la prepotencia con que son educados o adiestrados los oficiales encargados de “hacer cumplir la ley”, a los que se les hace creer que están por encima de todos los demás y tienen en sus manos, por derecho, propio la vida de todos los ciudadanos.

Sino, veamos los más recientes ejemplos en los cuales han sido asesinados ciudadanos que no tenían ni siquiera un arma en sus manos, y en el peor de los casos, como en el del niño de 12 años de Nevada, la indefensión era evidente.

El detonante llamado Michael Brown en Ferguson Missouri, resonó por toda la nación, recordándonos que todavía en Estados Unidos, la posibilidad de que—ante el mismo delito– una persona de color sea arrestada en una proporción seis veces mayor que un blanco, lo cual ha mejorado poco desde los peores años de la segregación.

El presidente Obama lo dijo, es un problema latente además de vergonzoso con el que nos hemos acostumbrado a vivir, pero debe comenzar a ponérsele freno cuanto antes.


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Que nadie te duerma

editorialNada de lo que diga referente a la Orden Ejecutiva promulgada por el presidente Barack Obama estará demás, porque tanto como en la amplia y generosa amnistía del presidente Reagan, como hace un par de años con la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia—DACA-por sus siglas en inglés, muchos fueron los que no aplicaron, o por mala información o simplemente porque no estuvieron bien asesorados y dejaron pasar el tiempo, en ambos casos, la información jugó un papel importante.

Se dice que la reforma de las leyes de inmigración de Estados Unidos en 1986, abrió las puertas a la ciudadanía para más de 3 millones de indocumentados y que su impacto positivo se sigue sintiendo el día de hoy.

“Cuando el presidente Reagan promulgó hace 27 años la Ley de Reforma y Control de Inmigración (IRCA por su sigla en inglés), EE.UU. estaba a mitad de camino de la que sería una década de flujo inmigratorio sin par desde comienzos del siglo XX.

Al tradicional éxodo de mexicanos hacia el norte por la frontera sur de EE.UU. se le sumaban, entonces, los cientos de miles de hondureños, guatemaltecos, salvadoreños y nicaragüenses que huían de guerras en sus países, y sudamericanos que escapaban de dictaduras militares en los suyos”

Así es como lo describe un informe titulado “Los aciertos y fracasos de la reforma de 1986”, se estima que a partir de ahí, más de un millón de peones rurales -los trabajadores migrantes que recogen las cosechas- solicitaron su legalización bajo IRCA y en su mayoría, al igual que la mayor parte de los otros indocumentados de entonces, han prosperado, han abandonado los trabajos básicos, han establecido familias y negocios.

En esta oportunidad se habla de casi 5 millones de inmigrantes los que se beneficiarían de la Orden Ejecutiva del presidente Obama, de los cuales alrededor de 170 mil, según cálculos de organizaciones pro inmigrante basados en el Censo, son residentes en el estado de Georgia, un verdadero alivio para cientos de familias.

Los beneficios fiscales para el estado se estiman a solo tres años en unos 170 millones de dólares en aportes de quienes ahora podrán salir de las sombras, aparte de lo que sería la reactivación económica en algunos otros sectores como la construcción y lo servicios generales que tendrían una mano de obra segura sin el riesgo de perder todos los días trabajadores por las deportaciones.

Ahora lo que se espera es que, quienes califiquen no caigan en las mismas trampas de siempre, como los notarios, los “asesores de inmigración” o personas inescrupulosas que aparecen para estas épocas ofreciendo lo que no deben y lo que no pueden cumplir, incluso, los famosos abogados que vienen pidiendo dinero desde el 2006, para “archivar” los documentos de los incautos.

Sin temor a equivocarnos, podemos decir que esta vez hay más información o al menos eso sospechamos, que la comunidad ha despertado y saben diferenciar un abogado tranza de uno honesto, y que, si uno de ellos les dice que “deben llevarle dinero desde ya”, es porque tiene toda la intención de robarlo, porque aun no hay ninguna aplicación o forma que diligenciar.

Quienes sí deben desde ya visitar a un profesional en inmigración con conocimiento en casos criminales, son aquellos que han sido acusados de algún delito o han sido condenados por las mismas causas. Ellos, por obligación deberán recurrir a un experto que les indique los pasos que deben seguir desde ahora, y no cuando sea demasiado tarde.


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Tiempo de agradecer

editorialObraríamos de manera mezquina si desperdiciáramos una oportunidad como ésta para dar gracias por todas las cosas buenas que han acontecido durante el 2014, un año que ha estado lleno de grandes y maravillosos retos en lo que a esta casa de servicio periodísticos se refiere, entendemos que nada de lo que hemos logrado ha sido por cuenta propia, y eso lo sabemos desde que estamos al frente de la misma, Dios ha sido altamente generoso con todos nosotros, solo basta mirar a nuestro alrededor y contar a todos aquellos que se fueron, mientras nosotros contra todo pronóstico seguimos en la lucha.

Decir que ha sido fácil, sería otro desatino, porque estaríamos actuando de manera fingida frente a una realidad que no le ha sido ajena a casi nadie, los peores momentos de la crisis han pasado, los nuevos vientos soplan a nuestro favor y eso es gracias a la protección Divina, a la confianza de nuestros clientes, la fidelidad de nuestros lectores y el empeño que todos los días ponemos en lo que hacemos, no para decir primero las cosas, sino para decirlas de la manera correcta.

Nunca nos ha afanado el ánimo de figurar, ni nos hemos amilanado por lo grande y fuerte que dicen otros que son, pero que no ven a la comunidad sino como una máquina de hacer dinero, nosotros nos cuidamos de no perder nuestro horizonte y estamos seguros de que, esa ha sido la base de nuestra permanencia en el mercado a pesar de que, todavía haya vendedores de Mundo Hispánico que inviertan más tiempo hablándole mal de nosotros a nuestros clientes, que promocionando las “cosas buenas” del monstruo que ellos proponen.

Damos gracias a todos, los que en estos 16 años han sido fieles a nuestro medio de comunicación, comunitario, de contenido familiar, respetuoso, limpio en su contenido editorial y publicitario, enfocado en la formación y educación de la comunidad, haciendo de cada una de nuestras ediciones el reflejo de lo que han sido siempre nuestra misión y visión fundamental: El servicio a los demás.

Hoy no se trata solo de agradecer, sino también de reconocer. Reconocer que hemos sido bendecidos en contar con todos aquellos que han creído en nosotros: abogados, médicos, contadores, comerciantes, propietarios de talleres, restaurantes, panaderías, oficinas de servicios, tiendas, grandes y pequeñas, piñaterías, payasos, compañías de taxis, en fin, una gama diversa de negocios para los que hemos sido una alternativa eficaz al momento de hacer la promoción de sus productos y servicios, ninguno de los cuales tiene nada que ver con actividades ilícitas, inmorales o que desdibujen el rostro de nuestra comunidad pujante y emprendedora.

Damos gracias a todos los que nos leen a través de nuestras ediciones impresas, y aquellos que nos siguen por medio de las redes sociales y la página web, hemos sabido segmentar bien nuestro público, de tal suerte que no alardeamos del número de ejemplares sacamos a la calle cada quincena, sino cuantos realmente se van a las manos de los lectores que nos buscan por el interés de nuestro contenido y no por extraer unos cupones de descuento y lanzar el resto de la edición a la basura. En eso, podemos decir que marcamos también nuestro territorio gracias a todos ustedes.

Damos gracias a todas las organizaciones y entidades con las cuales trabajamos este año para estar presentes en sus eventos apoyándonos de manera mutua, la labor continúa y siempre que se trate de unir esfuerzos por ofrecer alternativas valiosas a la comunidad no duden en tocar nuestra puerta porque ahí estaremos.

Gracias de todo corazón porque cada experiencia vivida nos deja grandes enseñanzas y nuevos retos que estamos dispuestos a sortear, a usted que ahora lee estas líneas en particular gracias, porque por usted seguiremos dando todo lo mejor que podamos.

Gracias, gracias, gracias…!


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Juana contra Goliat

editorialAcaba de ocurrir lo que las grandes cadenas de noticias como CNN habían pronosticado desde 2011 como un “hecho poco probable” porque no contaba con antecedentes que permitieran creer que una persona indocumentada, indefensa y vulnerada y encima de eso mujer, fuera a ganarle una batalla tan dura al gobierno federal y sobre todo a inmigración, pero estaban equivocados, sucedió todo lo contrario.

Leyendo parte de los expedientes de Juana Villegas de la Paz, uno puede apenas imaginarse el calvario que esta madre de familia de 3 niños en el 2008 debió sufrir de manos de unos alguaciles de la oficina del sheriff del condado de Davidson en Tennessee, dándole a uno la sensación de que estuviera frente a un episodio de la Alemania Nazi. La descripción de los hechos fue suficiente para saber que debía entonces marcarse un precedente.

Parte de lo sucedido con más detalles está descrito en la página 11 de esta misma edición, aquí no pretendemos repetir la historia, sino más bien sacar de ella sus buenas enseñanzas, porque incluso de lo que es adverso debemos sacar nosotros “algo bueno” si al final así pudiéramos llamarlo.

Juana Villegas de la Paz, debió esperar, primero tres largos años, para que los jueces y los fiscales, aceptaran ir a juicio seguros de que, quizá les iba a ser fácil desestimar los argumentos de la mujer, quien luego de un arresto teniendo un embarazo avanzado, fue encadenada a la cama donde hacía trabajo de parto, aislada de su marido y su familia quienes no se enteraron del nacimiento de la nueva criatura y finalmente vejada en su dignidad por unos oficiales racistas, amparados por el poder omnipotente que les daba el acuerdo 287(G) que tanto daño ha causado entre las comunidades inmigrantes.

En el año 2011 un jurado de Tennessee luego de un juicio de tres días, decidió concederle a la inmigrante indocumentada la razón, reconocer que los oficiales habían violado sus derechos civiles pasando por encima de la constitución del estado y la constitución de Estados Unidos, por lo cual le asignaron como indemnización la suma de 200 mil dólares, para resarcir en parte los daños causados.

Se supo que el oficial a cargo del “operativo” que mantuvo a Juana encadenada a la cama en una sala de partos de un hospital en Nashville, fue despedido a las pocas semas del fallo, por “haber llenado mal unas formas”. Pero la lucha de la mujer no se detuvo, porque una persona, puede estar en un lugar donde no es bienvenida por el color de su piel, su lengua y su cultura, pero eso no le da a nadie, y menos a la autoridad, un salvoconducto para someterla a tratos humillantes, como finalmente lo corroboraron los tribunales.

El mismo día de 2011 cuando la primera parte del proceso se cerró, Juana, su abogado y las organizaciones que la apoyaron, siguieron tras el otro objetivo: La visa U, sobre la cual– como lo dijimos anteriormente—no había un precedente hasta fecha de que un juez federal la hubiera concedido en ningún otro caso, pero tres años después, Juana le volvió a ganar al sistema que nuevamente tuvo que reconocer sus errores.

Pero el caso de Juana no es el único, en la página 14 de esta misma edición, narramos lo acontecido a la abogada Stacy Ehrisman, de origen checo pero nacida en Estados Unidos, quien ha elevado una querella formal contra el juez de inmigración J. Dan Pelletier, por haber vulnerado su derecho al trabajo y sus derechos como madre y mujer, en ambas situaciones las victimas no se han quedado quietas, han levantado su voz y han iniciado acciones concretas contra sus “verdugos”.

Lo que nos debe quedar claro de estos dos ejemplos, es simple: Todos en este país, independientemente del origen o el estado legal, seguimos teniendo derechos fundamentales que deben ser respetados y acatados por cualquier autoridad, sea como en el caso de Juana unos simples oficiales de policía o como en el caso de Ehrisman un juez federal de las cortes de inmigración de Atlanta, ninguno de los dos, en uso de la autoridad que les ha sido conferida, pueden pasar por encina de nadie, considerando que hay aspectos de la ley que le dan a ellos las facultades para poner sus traseros encima de los demás.


Sálvese Quien Pueda